Sin corona ni súbditos, pero sí con un gran amor por la tierra, el rey de la sandía en Paine —a sólo una hora de Santiago— cosecha las más grandes y sabrosas del país. Un poco más allá, los choclos destacan por su tamaño y concentración de sabor, por lo que la señora Cruz Tamayo prepara kilos de humitas, alzándose como las más destacadas de la zona. Es que Chile es tierra fértil, cuna de una infinidad de riquezas culinarias que se reparten por cada recoveco.

El gran problema es que pocos saben sobre su existencia, ni mucho menos dónde encontrarlas. Para revertir esa situación, el chef Álvaro Barrientos se encarga de dar a conocer estos patrimonios gastronómicos en Lleve de lo bueno, la última apuesta programática de los días sábados en TVN en horario prime.

“Lo que hago es buscar por Chile productos a los que les pueda asignar la categoría de tesoros, pero que estén al alcance de cualquier persona, sin importar sus recursos socioeconómicos”, explica el experto que ha dedicado su carrera completa a la cocina típica de nuestro país. Primero fundando y sacando adelante el restorán La fuente chilena, en donde por 10 años ha preparado sándwiches únicos. Y ahora, a la cabeza de esta nueva aventura.

De norte a sur, Barrientos y su equipo se enfrascan en una travesía a través de la que descubren productos que sorprenden por sus colores, formas y sabores. Valle del Elqui, Paine, Limache, Navidad, Castro y Chiloé son sólo algunas de las zonas que visitaron, llevándose grandes sorpresas.

“En Limache encontramos ese tomate grande, maduro y jugoso que no se da en ningún otro lado.También me llamó mucho la atención lo que pasa en Temuco con el pueblo mapuche, que cuida y preserva una variedad de porotos que nosotros ni siquiera conocemos. Lo mismo los chilotes con las papas o la sal de Cáhuil en la VI Región que es la más sana del mundo”, relata Álvaro con la sencillez que lo identifica. En cada capítulo, recorre y aprende junto a los lugareños, al tiempo que estos muestran con orgullo sus tradiciones.

“Es gente que tiene una raíz cultural muy potente”, dice quien, a modo de agradecimiento, prepara al final de cada episodio un banquete para deleitar a sus invitados con los mismos ingredientes que ellos le proveen. Qué mejor forma de loar la tierra y las tradiciones culinarias de nuestro país.