Los invito a cerrar los ojos e imaginarse el proceso productivo del té. Visualicen aquel jardín perdido entre la bruma y las altas cumbres de las montañas chinas, a aquel agricultor que presta un gran cuidado a sus plantas, las protege constantemente del clima, pestes y plagas, tal como fueron protegidas por su padre y abuelo, y tal como serán protegidas por su hijo, cuando llegue el momento.

Plantaciones con historia, en donde la expertise de aquellos que han dedicado su vida al té les dice exactamente cómo y cuándo cosechar. Esa cosecha será un arduo trabajo para toda la familia y pueblo de esas regiones, quienes se abocan 100% a la tarea. Cada brote y hojas serán cuidadosamente recolectados a mano, un trabajo que dura días y semanas, sólo para producir unos cuantos kilos de té.

Luego, cual si fuera un arte, esas hojas de té frescas se convertirán en las hebras que irán a parar a nuestras teteras y tazas.

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China es un país muy lejano para nosotros, al igual que gran parte de los países productores de té de alta gama, por lo tanto esas finas hebras aún tendrán que emprender largos viajes para que puedan llegar a nuestras manos.

Ahora mi pregunta es la siguiente: ¿Cómo preparamos ese té?, ¿usted lo sabe?

Ese mismo té plantado en tierras lejanas, cuidado, cosechado a mano, elaborado artesanalmente, empacado y enviado en un largo viaje sólo para estar ahí en frente de uno… ¿Usted realmente sabe cómo prepararlo?
No importa qué tan caro sea el té que compras, si lo infusionas incorrectamente sabrá horrible.

Existen cinco factores fundamentales que tenemos que considerar a la hora de infusionar nuestra taza perfecta: Agua, temperatura, cantidad, tiempo y espacio.

De no considerar alguno de estos, nuestra infusión no se expresará correctamente y obtendremos algo muy distinto a aquello que nuestro agricultor de la historia pensó para nosotros.

El agua tiene que ser pura y fresca. Ojo que el exceso de minerales en el agua produce astringencia. Utilizar agua purificada permite al té infusionarse correctamente y expresarse con propiedad.

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La temperatura del agua tiene que ser medida, tés negros resisten y requieren altas temperaturas (agua recién hervida) para poder infusionar, entregar todo su aroma, color y generar esa intensidad en la taza. Por otro lado, tés más delicados como los verdes, blancos y algunos oolongs, se quemarían si vertiéramos agua hirviendo sobre esas hebras, liberando un excesivo y desagradable amargor, por lo que utilizamos agua a menor temperatura, entre 70º y 80º C.

¿Cuánto té utilizo? Es otra pregunta muy sabia, ya que a mayor cantidad, más intenso el té y mayor astringencia, lo que comúnmente llamamos más “cargado”. Si, por lo contrario, decido echar muy poco té, obtendré una infusión carente de sabor, de color y poco expresiva en aroma. Entre 2 a 3 gramos (una cuchara de té colmada) por cada 200 ml. de agua (una taza de té estándar) es el ideal en la mayoría de los tés.

¿Uno, tres o cinco minutos? Eso también depende de qué tipo de té estoy preparando. La regla general, con muchas excepciones es la siguiente: Tés negros entre 3 a 5 minutos, oolongs van a depender del grado de oxidación, mientras más oxidados infusionar por más tiempo. Tés verdes son mucho más delicados, algunos se infusionan sólo por breves segundos. Como tiempo estándar diría entre 1 minuto y 30 segundos,  y 2 minutos para tés verdes japoneses, y entre 2 a 3 minutos para tés verdes chinos que tienden a ser más resistentes. Tés blancos y rojos, varía mucho entre variedad y lo que queremos lograr, muchas infusiones delicadas (algunos segundos) o sólo una infusión intensa (dejar por algunos minutos).

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Por último, el espacio de las hebras para infusionar, ya sea filtro de metal, de papel, cucharas infusoras, coladores u otro, siempre debes considerar el espacio que tiene el té para expandirse al momento de infusionarse. Si falta espacio, la hebra no se expandirá, no se hidratará completamente y la infusión no se logrará como corresponde.

Si consideramos todos estos factores a la hora de preparar nuestro té, aquel traído de esas lejanas montañas cubiertas de bruma, créanme que todo ese esfuerzo no habrá sido en vano y que podremos disfrutar de lo que todo infusor espera lograr, una taza perfecta.

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