Tenía apenas 19 años cuando ganó el Festival de Viña en la competencia folclórica con un tema de Victor Heredia. La canción se llamaba “bailando con tu sombra” y probablemente en aquel año, el nombre del autor pesaba más que el de Abel Pintos, el joven intérprete.

Diez años después, aquel cantante es uno de los máximos ídolos de la generación de recambio de la música argentina. Un auténtico crossover como dirían en Estados Unidos, capaz de fusionar folk y pop al punto de ser un auténtico referente para los jóvenes trasandinos.

Aunque en Chile aún no suena mucho su música (a estas altura un verdadero pecado), Pintos congrega multitudes en Argentina. En octubre pasado lanzó su última placa, la que se transformó en disco de triple platino a solo un mes de salir al mercado. Ese mismo año que se adjudicó el Gardel de Oro, máxima distinción que se entrega en material musical al otro lado de la cordillera.

El año pasado le contó a Clarín la clave de su éxito y su respuesta fue una lección de vida para los músicos: ”Usar una lupa sobre el mapa argentino, meterse por los recovecos no señalizados, entregarse al traqueteo de un motorhome y bajar en los pueblos más inesperados. Vamos a tocar a festivales nacionales, provinciales y municipales. De repente no hay un teatro o una estructura para concierto y nos adaptamos”.

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“Tocamos hasta en la caja de una camioneta F-100″, se ríe. “La fiesta nacional del maíz, del mate, del chivo, del arándano, del salame quintero, del zapallo”.

En su disco “Abel”, Pintos se concentra en la temática romántica con claros tintes de canción. Punto alto en ese sentido es “Tanto Amor“, donde la capacidad vocal del trasandino se muestra a cabalidad en una frase triste pero sincera: “Como tanto amor pudo hacernos tanto mal”.

Otro punto interesante es “Arder en Libertad” donde el sonido se acerca más al de cantautores consagrados como Drexler. Una canción pop con un pegajoso trabajo de guitarra. Pintos logra una magia especial, al acercar a los jóvenes al folclore tal como lo vivió él con Mercedes Sosa, a quien conoció al lado de Charly o León Gieco.

Ver a Pintos en vivo es una experiencia de energía fascinante, con un público que se emociona, canta y vibra con cada canción. Pintos encontró la consagración en Sueño Dorado, un disco y DVD que resumía sus primeros 15 años de trayectoria y donde se podía ver su real evolución como compositor.

Si bien esta idea del crossover no es nueva, con Pintos de verdad se logra a cabalidad.

Escucharlo es una invitación para descubrir nuevos sonidos y principalmente para darnos cuenta que al otro lado de la cordillera todavía se puede encontrar músicos que nos sorprenden y que por curioso que pueda parecer, consiguieron sus primeros aplausos en Chile.

> Revisa “Sueño dorado” en vivo, de Abel Pintos

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