Pensar en café nos podría trasladar a Brasil quizá, Colombia e incluso Vietnam, tres preciosos destinos cafeteros y destacados exportadores mundiales de esta famosa bebida. Cuando hablamos del Kopi Luwak, en cambio, nos referimos a un asunto completamente distinto y que raya en la excentricidad.

Proveniente de la selección de granos encontrados en el excremento de la civeta, un mamífero carnívoro muy parecido al mapache que se alimenta exclusivamente de los mejores frutos del cafeto, este producto goza el título de ser el más caro y curioso del mundo debido a su particular proceso de elaboración. 

Su origen se remonta al siglo XVIII con las primeras plantaciones de café. Durante esta época las islas de Indonesia eran colonizadas por holandeses, quienes advirtieron a los trabajadores que estaba estrictamente prohibido recoger los frutos de la planta para consumo personal.

Guiados por la necesidad e ingenio, los locales comenzaron a recolectar los granos que se encontraban en los excrementos de las civetas para crear su propio café. Al poco tiempo el producto se hizo tan popular, que se convirtió en el favorito de los mismos europeos.

Hoy en día en Nueva York se vende hasta por 80 dólares una taza, en Bali en cambio cuesta cinco. Así que luego de una hora de trekking llego hasta la zona de Kintamani, específicamente a la granja de Pineh Colada, uno de los más conocidos productores locales de este famoso café.

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Un angosto camino se abre entre la tupida vegetación, y veo a un joven sentado detrás de un wok gigante de greda tostando algunos granos. Apenas me ve comienza a hacer señas para que me acerque y huela el delicioso aroma.

Como función principal se deben recolectar las heces de este animal y retirar el grano que permanece intacto en su interior. A simple vista pareciera tratarse de un asunto sin sentido, pero el tema es que el grano ha sido modificado por las enzimas del estómago de la civeta, quitándole gran parte de ese amargor propio que posee, y aportándole un nuevo sabor.

Como cortesía se ofrece una degustación gratuita de café de coco, vainilla, ginseng y el tradicional balinés, realmente todos deliciosos y de esencias muy naturales. Pero ha llegado el ansiado momento de probar el afamado café de civeta, así que pido una taza y me concentro en su sabor.

A simple vista es cierto, posee una amargura menor que la de un café normal, incluso diría que es posible beberlo sin azúcar debido a ese sabor caramelizado que posee. Su textura es terrosa y  su aroma intenso. Es agradable beberlo sí, pero nada tan increíble.Quizás con el tiempo podrá dejar de ser el más caro, pero nunca el más exótico. Sin lugar a dudas más que un sabor inolvidable yo diría que probar el Kopi Luwak es una experiencia para recordar y contarle a los amigos