José Guilisasti fue un visionario, desarrolló por primera vez en Chile el concepto de la producción orgánica y logró defender esa iniciativa hasta su muerte el pasado mes de noviembre.

Indudablemente un avanzado a su época, un gran líder y una persona que recordaremos todos los que lo conocimos como un entusiasta, buen patrón y gran amante del vino, promotor en el mundo entero de sus virtudes y diferencias, posicionando la imagen de un país entero en la retina de quien se le cruzara a través de una botella de vino.

Famosa es su frase –y que representa el espíritu de José– que repetía cada vez que podía: “Todo se puede lograr, los sueños hay que seguirlos y realizarlos”.

Por todo lo anterior, no podía dejar pasar por alto la oportunidad de comentarles uno de sus más queridos productos: COYAM.

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Coyam significa roble chileno en mapudungún, nombre elegido para representar el alma de los vinos de Emiliana, viña que cuenta con una de las plantaciones de vides orgánicas para la producción de vinos más extensa en el planeta, y que se encuentra rodeadas de estos árboles.

Este vino es por definición de mezcla. Hace poco tuve la suerte de probar la cosecha 2010, que con un mayor porcentaje de Syrah (casi 40%), un tercio de Carmenere y el restante conformado por Merlot, Cabernet y apenas unos toques de Mourvedre y Petit Verdot, que nos entrega luego de sus 13 meses de barrica, un vino profundo en color, intensos aromas y larga persistencia en boca al momento de beberlo.

Indudablemente que sus cerca de 13 meses de guarda en barrica, como ya mencionaba, aportan una presencia de madera importante, pero afortunadamente toda la fruta que le da vida aportada por la frescura del Mourvedre y el Petit Verdot, logran equilibrar toda esa fuerza para poder agradar a quien lo beba.

Puede ser que para algunos expertos les moleste el voluminoso cuerpo que presenta, pero para mi, y de seguro para muchos más, ese volumen acompaña perfectamente a los platos más condimentados de la comida chilena, especialmente si contienen carnes rojas grasas.

Indudablemente que es uno de los hijos preferidos de José, a quien le quiero enviar a través de estas líneas mucho cariño, esté donde esté.

Un gran hombre, un gran vino.

Emiliana, Coyam 2010, Ensamblaje, Colchagua $15.000 en retail aprox.

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