El pasado viernes 14 de Agosto, la India celebró una año más de independencia, el segundo principal productor de té a nivel mundial es famoso por su estrecho vínculo por el posicionamiento del “té inglés”, y por sus conocidos tés negros que van desde delicados y aromáticos a intensos y astringentes, además de uno de los tés más populares del mercado y la bebida nacional de la India, el Chai.

Cuando pensamos en té, muchas personas, piensan de inmediato en India, y aunque si bien éste es uno de los principales países productores del mundo, es una sorpresa saber que su historia como país productor no supera los 200 años. Esta ex colonia británica fue el primer laboratorio de los ingleses cuando decidieron dejar de depender del té chino y comenzaron a producir sus propias variedades. Los primeros intentos se dieron en el Valle de Assam, en el Noreste del país, justo en la frontera con China, Nepal, Myanmar, entre otros. Fue en el año 1840 en que comenzó finalmente la producción comercial del té en la India, después de muchos intentos fallidos tratando de introducir la variedad de origen chino de la Camellia sinensis, investigadores británicos se dieron cuenta de que existía una especie de la planta de té que crecía de forma salvaje en este frondoso valle.

Desde entonces la India comenzó lentamente a desarrollar una industria que hoy es de extrema importancia, no tanto por el té que exportan, sino más bien por el té que consumen, siendo éste el segundo país más poblado del mundo, es también uno de los más grandes consumidores de té. Su especialidad es el té negro, herencia de los mismos británicos que explotaron la industria del té en el país.

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Hoy en día si bien existen diversas regiones productoras las más famosas son:

Darjeeling: Ubicada a los pies de los Himalaya, se especializa en tés delicados y aromáticos, conocido como el Champagne de los tés, en sus cercanías existen otras regiones que producen tés de estilos muy similares, poco conocidas y a precios mucho más accesibles como Sikkim, Dooars o Bihar, entre otras.

Assam: Es la mayor zona productora de té del mundo, representando algo así como el 15% de todo el té que se produce en el planeta. Este extenso valle es atravesado por uno de los ríos más anchos de la India, el Bramahputra, lo que le aporta frescor a la zona, necesario para controlar las altas temperaturas que se dan en el país.

Nilgiri: No es famosa por su calidad y sus tés son de un estilo muy similar a nuestro querido Ceylán, en la zona de las montañas azules, también conocidas como Nilgiri Hills, entre los estados de Kerala y Tamil Nadu, al sur de la India, se encuentra la segunda mayor productora de té indio.

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Si bien las variedades puras de los tés indios son reconocidas a nivel mundial dentro de los conocedores del mundo del té, es en realidad su bebida nacional la que causa mayor fascinación. Los indios suelen mezclar una de sus principales producciones, el té, con otra gran producción, las especias. Es así como han exportado la idea del chai masala, un té que es tendencia mundial y que mezcla la canela, el cardamomo, el anís, el jengibre y la pimienta, con las hebras más intensas de té. Ideal para mezclar con leche y azúcar, esta variedad es capas de cautivar a quien la pruebe.

Sin duda la India es uno de los principales protagonistas dentro de este complejo y fascinante mundo del té, esperemos que sus tés nos sigan maravillando por mucho tiempo más.

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