Entonces él le dejo una cuenta abierta para comprar helados en el balneario. Tomó tantos que se enfermó y Donata Bergmann, que ahora en Chile es dueña y fundadora de Il Maestrale, se dio cuenta que tenía que bajar su cuota diaria. “Nadie entendía por qué me sentía tan mal, hasta que llegó el momento en que fueron a pagar la cuenta y ahí descubrieron mi obsesión”. Relacionadora pública de profesión, se casó con un chileno-italiano por esas coincidencias de la vida y vinieron a Santiago de visita en 1991. “La verdad es que nos embrujamos y dedidimos que, algún día, viviríamos aquí”. En 2004 lo lograron y ella, que desde joven quiso tener un negocio dedicado a los helados de buena factura, pudo concretar su sueño.

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“Empecé en mi casa, preparándolos especialmente para mis dos hijas. Siempre con leche natural y fruta fresca”. Esa premisa es la misma que hoy mantiene en Il Maestrale, la tienda que en la calle Constitución, a un costado del turístico Patio Bellavista, se ha convertido en una suerte de peregrinaje para los devotos de los sorbetes. Le encanta la idea de exprimir el jugo de un durazno recién ‘tomado’, sentir su aroma y obtener todos los beneficios de la fruta, sin aditivos ni preservantes.

En principio quiso que la gelatería llevara su nombre: Donata. Pero a poco andar se dio cuenta que estaba patentado. No tuvo otra alternativa que buscar una segunda opción. Entonces pensó que Il Maestrale era perfecto. Por una parte transmitía esa sensación de algo que se hace con las manos, artesanalmente y por ‘un maestro’. Y además hacía referencia a los famosos vientos mistrales que, cada verano, permiten bajar la temperatura de las ciudades del norte de Italia. “En esa temporada la gente anda feliz y sale a la calle”, cuenta Donata.

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La Vega y sus productos. Ahí están sus proveedores. En verano, helados de melón y sandía que combina con harina tostada. En invierno, los cítricos y un inolvidable helado de membrillo. De higo, frutillas y también de limón con jengibre, albahaca o menta. “También he hecho locuras, como una preparación de ensalada chilena”. Y algunas han dado buenos resultados como el sorbete de pepino, menta y Sauvignon Blanc, e incluso de apio. Para este verano, Donata tiene sus caballitos de batalla, como un suave helado de zanahoria con jengibre y naranja, además de una línea sin azúcar preparados con una fibra endulzante natural de topinambur y achicoria. Promete bajas calorías en helados de moka y también de yoghurt-plátano-miel… ¿Y cuál es al favorito de Donata? “Me gustan ácidos, nada mejor que el de maracuyá. Para mí eso es un almuerzo top de verano: agua y fruta fresca. ¿Para qué más?”.