En verano los colores son pan de cada día. Vestidos floreados, tardes al aire libre y platos con diversas ensaladas son algunas de las clásicas iniciativas que llegan de la mano de los cierres de año, el comienzo de un nuevo ciclo y por supuesto, las celebraciones de amigo secreto atrasadas.

Sin importar si se trata de oficinas, grupos de amigos o familiares, este ultimo gesto de origen N.N llega año a año a nuestras vidas y lo hace en períodos de abundancia o representados en una perene caja de chocolates de dudosa procedencia –a los que hay que sonreír con cortesía para disimular su alto impacto–.

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Continuando con mis propias tradiciones, este año participé en tres cónclaves de amigo secreto y cuando creía que la esperanza ya estaba perdida, recuperé la fe en la humanidad con el tercero. Luego de recibir por tercer año consecutivo una caja de chocolates con una ardilla impresa en su empaque y un cactus, alguien –el único hijo de una familia de cuatro mujeres– me entregó un pack de coloridas botellas llamadas Hatsu.

Negro, rojo y blanco, cada uno de estos envases representaba una variedad diferente de té helado. De origen colombiano y elaborados con ingredientes naturales y azúcar, estas bebidas son ideales para acompañar platos fríos o una generosa hora del té protagonizada por restos navideños.

Por ahora sólo existen tres sabores de un total de siete disponibles en Chile: té negro & limonada, té blanco & mangostino (fruto tropical) y té rojo Pu-Erh, el cual contiene una exclusiva categoría de infusión cultivada en China además de una aromática mezcla de frutos rojos.

Se pueden encontrar en Gohan, Café On Time, He Hing, Republica Nikkei, Costa Mia, Mio Sushi Sushi, Sushiban, Sushi House, Emporio Nacional y proximamente en Jumbo.

 

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