Hace dos meses, Cristián Urrutia (34), recién llegado de la Patagonia, asumió como el nuevo chef ejecutivo del restorán Punto Ocho del hotel Cumbres Lastarria, ubicado en el octavo piso y con una vista privilegiada del barrio. Su propuesta gastronómica busca entregar una experiencia diferente, que potencie los bondadosos, desconocidos sabores y productos del fin del mundo. Aquí, sin duda la inspiración es la Patagonia. El olor a eucalipto y la música sureña nos trasladan a un tierra que se encuentra a más de 1.500 km.

Por eso, el aperitivo comienza con un sour de calafate, en un vaso de cobre que mantiene su temperatura y los innumerables beneficios de este súper alimento.

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Para quienes se atreven a probar nuevos sabores, una de las entradas más llamativas es la lengua de cordero laminada, que viene con una vinagreta de zarzaparrilla que le da un toque cítrico y fresco, además de cintas de espárrago confitados. Para quienes son más tradicionales, la entrada insignia del chef es la elegida, una esfera de jaiba cubierta en crocante de calafate y pan seco (que se deshidrata previamente a 100ºC) sobre una crema de cebolla, muy parecido a un chupe de jaiba, pero en una presentación muy singular.

Esta experiencia patagónica no deja de sorprender y sus platos principales tampoco. El lomo de guanaco orgánico cocinado a punto, logrando una capa crocante por fuera que da paso a una carne fibrosa, pero con un sabor perfecto. Esto, acompañado de milcaos chilotes (hechos con papa rallada, papa cocida y harina), puntas de espárragos y una infusión de membrillo y hierbas al carménerè, que le da un toque sutilmente dulce a una de las preparaciones que se ha vuelto la favorita de las mujeres, según cuenta el chef.


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El Pescado de roca con cebollines asados, Hongos en aceite de merquén y Salsa de murtilla es un plato inspirado en el mar y la tierra, liviano y con sabores marcados e intensos, una preparación fresca para el verano.

Pocos minutos después aparecen los postres, que destacan por su meticulosa preparación, llenos de formas, colores y sabores, combinados con gran originalidad de ingredientes. El resultado: una obra de arte dulce al paladar. El favorito, textura de calafate y berries con helado de maqui, una especie de panna cotta sobre un suave bizcocho de chocolate.