Está muy presente en el subconsciente colectivo llamar té a cualquier bebida caliente que nos sirvan en una taza y que no sea café, pero técnicamente el té es sólo aquello que proviene de la planta de té, algo lógico ¿no?.

La misma industria del té e infusiones, muchas veces con el objetivo de facilitar la comercialización o simplemente como estrategia de venta, confunde a los consumidores con información equivocada y es así como gran parte de la población ha terminado llamando al Rooibos: té rojo.

El salvaje rooibos crece en Sudáfrica, proviene de un arbusto llamado Aspalathus linearis, muy diferente a la Camellia sinensis, o planta de té, se produce en zonas climáticas muy distintas, por lo que estos no pertenecen a la misma familia y ni si quiera están relacionados.

El rooibos es una infusión que visualmente se parece mucho al merquén, incluso posee un ligero toque picante, relativamente dulce, con pizcas de amaderados y notas que nos recuerdan a nuestra rosa mosqueta. Se suele mezclar con especias dulces como la vainilla o la canela y con cosas más exóticas como el mismo merquén y la albahaca.

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¿Por qué llamamos té rojo a esta infusión?

La planta de donde se obtiene el rooibos se da en un suelo muy rojizo, por lo que los holandeses cuando la descubrieron al norte de Ciudad del Cabo le pusieron ese nombre, que en Afrikaans quiere decir “arbusto rojo”, las hebras efectivamente son rojas, la infusión es de un color rojizo muy similar al clásico Ceylán de la hora del té, tiene una ligera astringencia que nos recuerda al té negro y eso sumado al hecho de que le llamamos té a todo, se ha llevado al mundo a conocer a esta bebida como té rojo.

Probablemente una buena estrategia de marketing ya que el té rojo está tan de moda, por ayudar a disolver las grasas, además cuando sumamos en la etiqueta el factor de que el rooibos no posee cafeína, tenemos la receta perfecta para introducir un nuevo producto al mercado.

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Sinceramente no tengo nada personal contra el rooibos, de hecho dentro de las infusiones es una de mis favoritas y la forma perfecta de terminar el día y prepararse para ir a dormir, además su alto contenido de vitamina C nos viene de maravilla durante el invierno y al ser un antihistamínico natural es de gran ayuda para los alérgicos durante la primavera.

Pero es necesario conocer las cosas por su nombre y estar conscientes de lo que estamos tomando, el té rojo, también llamado oscuro, viene de China, la variedad más conocida en el mercado es el Puer, que seguramente quienes hayan probado ambas cosas notarán la gran diferencia. El té rojo verdadero proviene de la planta del té y pasa por un proceso de fermentación y generalmente de añejamiento, desarrollando un gusto dulce, suavizando la astringencia y con notas terrosas, ligeramente yodadas y a champiñón, de un color oscuro llegando a ser prácticamente negro.

Por lo visto no todo lo que brilla es oro, ni todo lo que se llama té rojo es efectivamente té rojo, la próxima vez que se encuentren con un té rojo rooibos o un té rojo sudafricano o un té rojo rooibos sin cafeína, ya lo saben, de té no tiene nada.

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