Desde tiempos inmemoriales es que a la planta de té se le han atribuido una serie de beneficios, éstos comprobados principalmente por medio de la experiencia. En la antigua China se preparaban tónicos e incluso ungüentos que prometían curarlo todo, sin embargo, la ciencia moderna nos ha demostrado que si bien el té tiene una serie de beneficios para nuestro organismo hay que tener en mente que éste no es un remedio.

A nivel internacional, los especialistas de la industria del té “le hacen el quite” al hablar del té y la salud, y es que si bien este tiene una serie de componentes que están comprobados que nos hacen muy bien, aún faltan estudios que demuestren la efectividad de todos esos milagros que se le atribuyen. Sin embargo, este ha sido uno de los principales motivos del aumento del consumo de té a nivel mundial y la gente quiere saber cada vez más para qué sirve cada tipo.

Wp-te quimicos-450

Para eso tenemos que considerar que todos los tipos de té provienen de la misma planta, la Camellia sinensis, y por lo tanto tienen propiedades que son bastantes similares entre sí, aunque siempre dependerá de los distintos procesos por los que pasan las hojas para convertirse finalmente en té blanco, verde y negro, entre otros. Hay ciertos compuestos que se encuentran en mayor o menor cantidad y una serie de otros que se desarrollan.

Uno de los pioneros en los estudios científicos entorno al té fue Japón, quien a partir del año 2004 comenzó a publicar una serie de documentos que avalaban el alto contenido de antioxidantes presentes en el té verde, debido a que esta isla se especializa en la producción y consumo de este tipo de té, por lo que todos los análisis se concentraron en esta variedad en particular. Esto no quiere decir que el resto de los tés no tengan antioxidantes, de hecho todos tienen e incluso podemos encontrar en mayor cantidad en los tés blancos, que pasan por menos procesos de manufacturación. Los antioxidantes son compuestos que ayudan –en palabras simples– a retardar el envejecimiento celular. El consumo de éstos a largo plazo nos ayuda a mantenernos más jóvenes, beneficia la piel, ayuda a prevenir enfermedades degenerativas, como el cáncer o el alzhéimer.

Además de los antioxidantes, el té tiene una serie de minerales y vitaminas y otros compuestos como la tan polémica cafeína, esa que nos llena de energía y ayuda a comenzar nuestro día. Ésta última tiene adherentes y adversarios, y se merece un artículo por sí sola, pero cabe destacar que el té no sólo contiene este compuesto, también posee un aminoácido llamado L-Teanina que es exclusivo del té y que nos ayuda a contrarrestar el efecto de la cafeína, calmando la ansiedad y estimulando nuestra concentración. La L-Teanina está presente en todos los tipos de té y no debería asociarse a ninguna marca de té en particular.

Wp-te-450-2

Estudios también demuestran las propiedades adelgazantes del té. Esto no quiere decir que tomándome una taza de té voy a adelgazar, es un hábito que debemos integrar en nuestra dieta para ver sus beneficios. Se habla de la habilidad de ciertos tés de acelerar nuestro metabolismo, haciéndonos quemar más calorías durante el día y la habilidad de otros de disolver las grasas.

Hoy en día siguen realizándose estudios en universidades alrededor de todo el mundo que pretenden probar cada una de las propiedades del té, y a su vez, buscan validar la presencia de éstas en cada tipo. Es así como centros de investigación en Taiwán estudian a fondo las propiedades de los oolongs, en la provincia de Yunnan en China insisten en analizar al té rojo y Japón no se cansa de encontrar nuevos atributos en el té verde.

Está claro que el té es beneficioso para la salud, la milenaria tradición china así lo demuestra, lo que sí es importante considerar es que tenemos que tener un consumo diario de té, se habla de 3 a 4 tazas al día como consumo apropiado. Además, nos permite reducir la probabilidad de contraer ciertas enfermedades, pero en ningún caso las va a evitar en un 100% y menos las va a curar. Si bien beber té diariamente es un hábito muy saludable, no esperemos que haga milagros, tengamos en mente que el té, por muy bueno que es, no es un remedio.

Comentarios

comentarios