No me malentiendan, no tengo nada en contra de los que tienen dificultades alimenticias o enfermedades relacionadas. No es un tema para la risa y le trae problemas económicos y prácticos a un importante porcentaje de familias. Mi alegato es contra los que tienen un sistema digestivo cien por ciento funcional e insisten en ser parte de ese porcentaje. Con los que, creciendo entre sándwiches, chocolates y helados como cualquier niño normal, hoy les declaran la guerra.

Bueno, qué más da. Cada uno tendrá sus razones. Una cosa es declararle la guerra a la grasa y olvidarte de los huevos o las hamburguesas. Ok. También si leíste en Facebook las 8 impactantes razones para no consumir lácteos; cosa tuya si te pierdes del maravilloso queso derretido o un irresistible yogurt con berries y granola. No me opongo. Pero hay una tendencia en particular que encuentro francamente atroz. La agresiva persecución al gluten.

Nada es comparable con un marraqueta recién horneada. En mi olimpo de placeres, está en la cima, al lado del chocolate y el vino. La miga, la corteza crujiente, el aroma a hogar, son demasiadas las razones. ¿Por qué entonces algunos eligen auto flagelarse?

El gluten es una proteína que se encuentra en el trigo, la cebada y otros granos. Es lo que le da al pan su elasticidad, estructura y miga. El pan sin gluten (quienes han tenido el infortunio de probarlo lo sabrán) es una experiencia muy parecida a comer cartón.

Resulta que existe un síndrome. Se llama “Sensibilidad al Gluten No Celíaca” (SGNC), que supuestamente causa malestar en ciertos individuos. No hay estudios que demuestren su existencia, sin embargo, ciertas personas sí sufren menos problemas al suprimir esta proteína de su dieta. Es controversial, y esta dolencia es la que utiliza una inmensa legión de soldados anti-gluten para justificarse.

¿Será por eso que celebridades como Gwyneth Paltrow, Bill Clinton y Ryan Gosling hicieron del gluten free su nueva proclama? Y se olvidaron de la harina, la cerveza, las galletas, la salsa de soya, las salchichas e incluso algunos cosméticos… ¿Y andan para todos lados con sus detectores de gluten?

Aburrámonos del esnobismo, gocemos de las maravillas de las marraquetas con palta. Y por favor déjenme comer mi pan tranquilo.

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