Aunque el tiempo se porte indeciso, ya han empezado a aparecer las propuestas de verano y abrirse las terrazas de restaurantes y picadas.

La inclusión de frutas en ensaladas y ceviches viene fuerte esta temporada. Como protagonistas: la frutilla, la clementina y el kiwi. Por su parte los productos nacionales siguen ganando terreno. La quinoa, favorita del año sigue en gloria, el mote participa en risottos y ensaladas, el cochayuyo brilla en su versión ceviche, la lengua vuelve a la moda y el huesillo es protagonista en postres ya sea como helado, suspiro o simplemente en el formato que todos conocemos.

La limonada presente todos los años al igual que los ice tea y son los jugos de Aloe Vera (ya conocidos) quienes ganan nuevos fans.

Entre todas estas tendencias, tuve la oportunidad de ir a probar la carta veraniega del Divertimento Chileno, que una vez más… me sorprendió positivamente.

De las entradas, la triología divertimento ($6.400) es un imperdible, Boquerones de Pejerey, realmente maravillosos con mayonesa de ciboulette la que terminamos comiendola con pan, calamares fritos con tártara casera, un clásico que no falla y Jibia atomatada, blanda y jugosa.

El Gazpacho ($4.200) generoso, natural y sin exceso de ajo, me sorprendio con el mote que veniaal fondo, excelente combinación. Por su parte, el ceviche del día ($6.200)  con frutilla y los camarones a la ola ($6.200) con clementina y aceitunas, estaban muy frescos totalmente in.

De los fondos mis favoritos con locura fueron dos. Tagliolini alla Vongle, pasta casera acompañada de mini almejas, que estaban para chuparse los dedos (no es broma), el sabor que aportan las almejas es perfecto y con un toque de ralladura de limón, uff nada mejor.
Y la lengua ($7.800), que en esta estación deja su salsa nogada para ser acompañada de una “verde”, tan blanda que se partía con mirarla y tan buena de sabor que podía comerse sola. Si no le gusta la lengua, dele una chance a esta y créame que no se arrepentirá.

Si le gustan los pescados, le puedo decir que el Congrio Costero ($8.200), estaba cocinado al punto perfecto acompañado con ceviche de ulte (alga marina rica en minerales) que le daba un toque refrescante al plato.

La Suprema Chilena ($8.200), se destacó por su original formato, una especie de pelota de pollo jugosa, rellena con pastelera y cebolla acaramelada, acompañada de tabouleh de quinoa, otra vez todo cocinado al punto.
Finalmente el arrollado de huaso sobre guiso de arbejas y cubitos de papas fritas es otra delicia chilena, jugoso, casero y perfecto.

Para los postres no me pude quedar, pero siempre es recomendable el tiramisú, la leche nevada y el suspiro, que en el verano es de huesillo!

El lugar es acogedor, ideal para ir en familia el fin de semana a almorzar y terminar la tarde con un paseo por el Cerro San Cristóbal.

Comentarios

comentarios