Muchos de nosotros tenemos una imagen de Valparaíso de añoranza, de uno que otro recuerdo de la niñez, donde te llevaban de la mano al puerto a ver los barcos y ese era “el panorama” del fin de semana.

Hoy, felizmente, Valparaíso, desde que fue declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, está viviendo un fuerte renacimiento, manteniendo siempre su aire bohemio y pintoresco. También han aparecido por todos lados galerías de arte, hoteles boutique, muy buenos restaurantes y e interesantes y lúdicas tiendas.

Alberto Lagos es un fotógrafo porteño que, para dar cuerpo a sus capturas, fabrica su propia emulsión fotosensible, según la técnica a la goma bicromatada. Otro emprendimiento es el arte en fibras naturales de la Casa Stevenson atendida por artista Paulina Tapia quien experimenta con colores, monocromía en papel y en tela con diferentes técnicas y quien nunca repite un cuadro. También está La casa del Té donde te ofrecen volverte un experto conocedor y catador, y De aquí y de allá, de una pareja de porteños que tiene dos tiendas, como lo dice su nombre.

Llegué a conocer uno de los hoteles que, tan solo con su nombre, te hace sentirte como una princesa. Me refiero al Hotel Palacio Astoreca.

Se trata de un edificio que fue abandonado por años. El inmueble de estilo victoriano se construyó a fines del siglo XIX y ostenta, desde su amplia terraza, una privilegiada vista a la bahía de Valparaíso. Fue sede de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Playa Ancha hasta que se mudó.

El proyecto de recuperación fue asumido por un empresario suizo-francés y una chilena enamorados de este lugar. En uno de sus viajes asumieron el desafío de invertir en este proyecto turístico que, de la mano del arquitecto Matías Klotz, transformaron este monumento nacional en uno de los hoteles más destacados del mundo.

El hotel es la fusión de dos propiedades, el Palacio Astoreca de estilo victoriano y su casa vecina, ambas patrimoniales. En la obra de restauración se buscó preservar cuidadosamente todo el fino encanto de lo antiguo, sumándole una comodidad contemporánea del mejor nivel.

El Hotel Palacio consta de 23 habitaciones, incluyendo categorías suites de lujo,  junior suites, premium y standard, un restaurante, un spa con piscina temperada, una sala de masaje, un baño de vapor (hammam), un piano bar, una cava de degustación y una biblioteca. Todo el hotel se encuentra decorado con obras de artistas nacionales y en su biblioteca hay libros, en diferentes idiomas, donde se puede conocer la historia de Valparaíso.

En resumen, es un lugar para descubrir y saborear. Hoy el hotel cumple cinco años y sigue siendo un destino imperdible para muchos.

Check in:

Me esperaba la Suite deluxe con balcón. Una habitación con vista a la bahía impresionante, cómoda, lujosa y espaciosa. Ideal para viajes románticos o para ejecutivos de negocios que visitan la ciudad.

Seguí con el SPA. Este es un lugar elegante con paredes y suelo de piedra pizarra oscura que ofrece piscina temperada, sala de masajes, hammam (sala de vapor) y hot tub (baño típico del sur) de agua calentada a leña. Mientras me relajaba pude disfrutar la vista a un hermoso jardín vertical que sube todo el alto del edificio y con vista al cielo de Valparaíso. Toda una experiencia de relajo total y más que recomendado.

Ya una vez desconectada y más que relajada, bajamos al piano bar que nos esperaba con música en vivo y con unos increíbles cocktails. El ambiente que se genera en el hotel es encantador y lo mejor es que todo funciona a la perfección.

Piano Valpo

Cava de vinos en la planta baja del hotel:

Una agradable sorpresa. Más de 140 etiquetas y un diseño mágico con un mesón suspendido en el aire, recibe a los pasajeros para que puedan elegir su propia botella y luego subir al restaurante a disfrutar de su platos. Este es Alegre, un espacio gastronómico que a través de sus sabores transporta a sus comensales a una vivencia extraordinaria.

Comenzamos con una textura de paltas, uva, apio, guacamole y albahaca que estaba muy rica y fresca, y con una excelente combinación de sabores. Luego seguimos con un arrollado de huaso, con solomillo de cerdo, puré lionesa, pebre, manzana deshidratada. Este plato sorprende en presentación y sabor. También probamos un pescado fresco a la mantequilla acompañado de un exquisito trigo mote salteado y mole. Y el final fue el postre estrella: una hojarasca Alegre con semifrio de manjar, ganache de balsámico, espuma de nuez y sorbete de naranja.

Comida
También tengo que invitarlos a no perderse el desayuno que cuenta con un mesón de lujo y con panes hechos en el hotel.

Desayuno

Desayuno 2

En resumen, el Hotel Palacio Astoreca ofrece ser un destino imperdible. Un lugar 100% recomendado, donde el lujo y el buen gusto van de la mano.

Dónde: Calle Montealegre 149 Valparaíso.

Contacto: +56- 32 327 770

Reservas: info@hotelpalacioastoreca.com

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