De norte a sur el abanico gastronómico en la cordillera destaca por su calidez. En Valle Nevado la oferta es diversa, pero el toque italiano lo da Don Giovanni. En su menú, los capellettis frescos entregan un potente golpe de carbohidratos. Rellenos con carne de ternera y cocinados en un caldo mixto con confitura de tomates y queso parmesano, este plato entrega la energía necesaria para enfretar la amenazante combinación de frío y cansancio, sin olvidar el sabor. Más al sur, Corralco Mountain & Ski Resort se levanta como otra opción para los aficionados a la nieve. Con una gastronomía inspirada en la naturaleza de la IX Región, conjuga ingredientes locales mezclados con tradicionales recetas. Un ejemplo es su plateada braseada al carménère con puré de habas, perfectas para los deportistas pues entregan una generosa dosis de hierro, fibra y potasio.

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Otra delicia excelente para los paladares inquietos es el jabalí. Rico en vitamina B3, es un placer que beneficia el sistema circulatorio, disminuyendo el frío del cuerpo. Entre los Andes y el lago Tagua Tagua, Mítico Puelo Lodge lo prepara relleno con chutney de membrillo y tocino, acompañado de un moteto de nueces y reducción de arándanos. Es que este mágico refugio en la Patagonia norte es por excelencia un sitio para perderse entre naturaleza, deporte y gastronomía. Senderismo, kayak, cabalgata y pesca son sólo algunas de las actividades que pueden realizarse al tiempo que se disfruta de “una cocina vanguardista, que sobresale por sus productos endémicos”, sostiene su chef, Fernanda Díaz.

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Otro que sobresale por utilizar alimentos locales es Nawelpi Lodge. Escondido en la selva de Huilo Huilo, esta posada mapuche se enfoca en la recolección de productos de la zona, creando una gastronomía sustentable con el entorno y la comunidad. Su marca registrada es el ciervo colorado, considerado una de las carnes más sanas por su alto aporte proteico, bajo en grasas y calorías, ideal para excursionistas.

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Lo traemos de Osorno y lo cocinamos sobre piedra, acompañado con arándanos y ensalada tibia mapuche sobre la base de trigo, avellanas, piñones y papas”, explica el chef Miguel Catricheo. Un inventario de sabores invernales que se transforman en el combustible para aprovechar el frío en la montaña.