Ambos países producen en conjunto más del 50% del té mundial y cada año pelean por el liderazgo de la producción, sin embargo, elaboran tés que entre sí son completamente distintos, con una organoléptica muy característica de cada zona y con enfoques de producción diversos, todo esto debido a factores botánicos, geográficos, históricos y culturales.

Para poder entender las principales diferencias, tenemos que conocer el contexto histórico en el que evolucionó el té en ambos países. Por un lado tenemos China, la cuna del té, donde se ha producido y consumido por casi 5.000 años, y por el otro tenemos a India, quien tiene una producción comercial bastante joven, pero incipiente, que data de mediados del siglo XIX, es decir, tiene alrededor de 150 años de antigüedad.

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La historia dice que en China el té fue descubierto por el emperador Shen Nung, y desde entonces ha formado parte del consumo. En un comienzo fue exclusivamente imperial hasta que pasó a ser la bebida nacional en la actualidad. En India el té es el fruto de la perseverancia inglesa por lograr el dominio de tan preciado producto, al tener problemas de comercialización con China. Estos conflictos derivaron en la “Guerra del Opio”, donde ellos lucharon por hacer de India el lugar en donde podían cultivar su té.

Es por este mismo motivo que la gran parte de la producción de té en la India es negro y con la gran parte nos referimos a sobre el 90%. Los ingleses desarrollaron un favoritismo de consumo por este tipo de té, que fue desarrollado por los chinos justamente para poder satisfacer la demanda europea, un té con una mayor oxidación, lo que lo hacía mucho más resistente a los largos viajes entre Asia y Europa. Por otro lado los chinos siguieron tomando y elaborando su té verde, que representa la gran parte de su producción. Y es aquí donde nos encontramos una de las primeras y grandes diferencias en el mundo del té: India es un gran productor de té negro y China un gran productor de té verde.

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Si bien India se ha especializado en té negro, hoy en día hay intentos por producir otros tipos de té pero en pequeñas cantidades, lo que hace que sean considerados rarezas muy preciadas en el mundo del té. China por su parte al ser la cuna del té y la que se encargó de desarrollar todas las técnicas de manufacturación y tipos de té, tiene una producción muy variada, desde blancos, verdes, oolongs, negros, rojos y hasta amarillos, entre otros.

Mientras en India tenemos regiones productoras muy delimitadas como Darjeeling, Assam, Nilgiri, etcétera, en China las zonas productoras comprenden vastas regiones y se encuentran prácticamente alrededor de todo el país. Los jardines de té en la India tienen la influencia inglesa, gran parte de ellos fueron constituidos durante el colonialismos inglés, por lo que distan mucho de las pequeñas plantaciones de té en China que son cuidadas por familias en las cimas de las montañas.

Si comparamos los tés negros de cada país –que son la gran producción de la India–, encontraremos notables diferencias. Los tés negros chinos tienden a ser mucho más elegantes, taninos no tan intensos, con notas muchas veces terrosas y algo ahumadas, mientras los tés indios son muy frutales, aromas mucho más dulces e incluso notas florales. El Darjeeling, el champagne de los tés, es un buen ejemplo de la mezcla perfecta. Producido en India con plantas de origen chino, se logra uno de los tés más reconocidos a nivel mundial.

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La forma de consumo que se da en ambos países también es completamente diferente. Si bien tanto en China como en India es algo que se consume a diario y durante todo el día, en India se hace mezclándolo con especias. Cardamomo, pimienta, jengibre, canela, anís, son algunos de los ingredientes que pueden ir en un clásico Chai masala, mientras en China tienden a consumirlo puro, infusionarlo muchas veces y desarrollar todo un ritual entorno al té, la popular ceremonia de té Gong fu cha.

Si bien India y China pueden ambos ofrecernos tés de altísima calidad y complejidad, no podemos desconocer que la expertise china es milenaria y por lo tanto el abanico de tés nos puede maravillar con sus matices, complejidades y diferencias. Por lo pronto creo que seguirá la pelea por quien tiene la hegemonía en el mundo del té, ¿quién ganará esta vez? ¿India o China?

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