“Partimos escogiendo nuestro té, un oolong de Taiwán o tal vez un Puer de Yunnan. Luego se ponen las hebras de té en pequeñas teteras hechas con la especial arcilla del pueblo de Yixing, se vierte el agua caliente para lavar el té y para que este se abra y libere todos sus aromas y sabores. De inmediato se vacía esa agua de la tetera en los pequeños cuencos elaborados de la misma arcilla para precalentarlos, volvemos a verter agua y esta vez infusionamos –infusiones cortas y reiteradas– para lentamente poder extraer y percibir todo lo que los más finos tés tienen para ofrecernos”.

Así se podrían describir resumidamente los pasos de la clásica “Ceremonia de té” que se ha desarrollado y llevado a cabo por cientos de años en China, Taiwán, Corea, entre otras regiones de Asia. Sin embargo, lo que hay detrás de la ceremonia es mucho más.

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Los chinos conocen su ceremonia como gong fu cha, que literalmente quiere decir “preparar el té con esfuerzo”. Probablemente el nombre les parezca desconocido, pero si les dijera que en occidente transcribimos gong fu cha como kung fu cha, tal vez les suene más familiar. Quizá les recuerde saltos y patadas en el aire, un viajero solitario desarmando y derribando a decenas de enemigos al mismo tiempo, e incluso un grupo de guerreros animados liderados por un panda. Y es que preparar té requiere de destreza, la misma que necesitan las artes marciales. Para los asiáticos sus ceremonias vinculadas al té son mucho más que una simple preparación cotidiana, el gong fu cha es un arte y debe ser aprendido, practicado y perfeccionado para poder realizarlo de la manera correcta.

Además de destreza son fundamentales la delicadeza, serenidad y elegancia que sólo algunos pueden adquirir con años de práctica y estudios. Es así como algunas personas en Asia se han convertido en verdaderos “Maestros de té”, expertos preparadores de esta bebida quienes nos sorprenden con las más espectaculares infusiones y con la forma en que las preparan, haciendo parecer tan simple algo tan complejo.

El primero de estos personajes fue Lu Yu, el sabio del té, quien por alrededor del 780 DC escribió uno de los libros más importantes del mundo del té –el “Cha Jing”–, que detalla los aspectos más importantes de éste, desde su cultivo y cosecha, pasando por su elaboración y preparación. Este huérfano chino que creció en un monasterio llegó a ser el primer “Maestro de té” de los emperadores de China, durante el reinado de la Dinastía Tang. Su obra fue tan importante que hasta el día de hoy su imagen se puede encontrar en pinturas y estatuas en plantaciones por todo China. Sus enseñanzas fueron traspasadas y en la actualidad hay institutos que llevan su nombre y se encargan de preparar a los futuros maestros en las artes del té.

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Presenciar una de estas ceremonias ejecutadas por un especialista puede ser el equivalente a ver la coordinación del ballet, escuchar el violín de un orquesta sinfónica o maravillarnos con la voz de una soprano en la ópera. Sin duda.  algo que debería estar en el “Bucket List” de todos los amantes del té.

Durante la semana del 17 de Marzo en Chile contaremos con la oportunidad única de recibir la visita de una “Maestra de ceremonia de té” proveniente de Taiwán. Athena Minami, quien actualmente reside en Japón, viaja por el mundo realizando ceremonias y difundiendo la cultura del té. Más que una simple bebida, para ella el té es una pasión, una forma de vida, una filosofía.

Athena Minami es traída a Chile por Copihue Tea, empresa ubicada en la 5ta Región que comercializa oolongs taiwaneses de alta gama y por Tea Studio, la primera escuela de té de Chile.

Durante su visita se harán demostraciones de la Ceremonia de té y se llevará acabo un taller para que aprendan a ejecutar la ceremonia ustedes mismos en sus casas. Los cupos para participar en esta #SemanaDelTé son limitados y la experiencia imperdible.

> Más información: teastudio.info@gmail.com

> Revisa una Ceremonia del té

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