Aprovechando las fiestas patrias, es que se me ocurre contarles un poco sobre algunos de los colores del té. Así como en nuestra bandera aparecen el blanco, azul y rojo, en el mundo del té encontramos estos tres colores y más, el negro y verde ya son más que conocidos por todos nosotros. Sin embargo, los primeros tres cada vez se están haciendo más populares, aquí algunos secretos detrás de estos tipos de té que lentamente están llegando para cautivarnos.

El té blanco es probablemente uno de los tés más antiguos que existen, su manufacturación es muy simple ya que es el menos intervenido por el hombre, eso no quiere decir que sea fácil de encontrar, ya que para poder obtener un té de alta calidad necesitaremos contar con las mejores hojas. Proveniente tradicionalmente de China, hay otros países que se apegan a esta forma de manufacturación lo que ha aumentado la oferta de este té y ha ayudado a bajar sus precios.

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Es muy común escuchar como el té blanco es aquel que se elabora de los brotes más tiernos de la planta, y efectivamente por muchos años fue así. Doncellas vírgenes que seguían una rigurosa dieta, libre de condimentos que pudieran afectar los aromas de los tiernos brotes, usaban guantes de seda y tijeras de oro para recolectar los más de 10.000 brotes que se requieren para hacer un kilo de té blanco tradicional, una variedad de té que alcanza precios altísimos. La misma industria del té llevó al desarrollo de nuevas variedades de té blanco, aplicando las mismas técnicas. Hoy podemos encontrar algunas variedades que además de estar compuestas de brotes cubiertos por unos finos vellos blancos, también tienen hojas, lo que hace del té blanco hoy en día un tipo de té más alcanzable.

El té azul es mucho más conocido como oolong, cuyo nombre quiere decir dragón oscuro. Es un té semioxidado –así como el té verde no tiene nada de oxidación y el negro se encuentra completamente oxidado– y se encuentra justo en el medio. Un té extremadamente aromático, que se suele caracterizar por lo enrollado de sus hojas.

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La leyenda dice que se le llama azul debido a un oolong manufacturado en las altas montañas de la provincia de Fujian, sus hebras eran de un color negro azabache tan intenso, que llegaba a tener unos matices azulados.

Los oolongs son unos de los tés más difíciles de manufacturar y por lo general cuando nos encontramos frente a uno, es de una calidad alta. Hoy en día los oolongs de Fujian y Guandong son muy conocidos, junto con los provenientes de la isla de Taiwán. Zonas como Tailandia y Vietnam no se están quedando atrás y cada vez van mejorando sus habilidades a la hora de producir este tipo de tés.

El té rojo también llamado oscuro, es un tipo de té que ha pasado por un proceso de fermentación, es decir, micro organismos que han alterado su física y química, al igual que, por ejemplo, los distintos tipos de queso. Este té suele añejarse y a medida que pasan los años y logral desarrollar notas muy especiales.

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Comúnmente este tipo de té es erróneamente llamado Puerh, pero es necesario saber que Puerh es sólo un pequeño pueblo en China en donde se elabora gran parte del té rojo del mundo. Sin embargo, el té rojo no es el único tipo que se produce en esta zona.

Ahora después de estas intensas fiestas, les recomiendo que escojan alguno de estos tipos de tés y se dejen maravillar por los aromas y sabores que esconden el mundo del té.

Felices fiestas patrias.

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