Un enamorado de la Côte D‘Azur es Yannick Franques,  quien en sus 43 años lleva 22 compartiendo recetas y técnicas con los mejores chefs de la cocina francesa. Si bien sus comienzos fueron en París de la mano de Christian Constant en Les Ambassadeurs, el restorán del Hotel Crillon (2 estrellas Michelin), y con Alain Ducasse en el Louis XV (3 estrellas Michelin) e incluso debutando con éxito de primer teniente de chef del Hotel Bristol (2 estrellas Michelin), su corazón fue poco a poco conquistado por el encanto de las regiones del sur de Francia.

Las aromáticas hierbas de la Provenza, los pescados y productos del mar de la extensa Costa Azul y los emblemáticos quesos de sabores intensos y cremosas texturas inspiraron la cocina de Yannick Franques que autodenominó como “provenzal burguesa” y que hoy se puede degustar en el restorán “Le Faventia” del Terre Blanche Hotel Spa Golf Resort a 45 minutos de Niza. Sus platos tienen toques regionales y los maridajes son recomendados por el propio chef, quien sabe de vinos  pero también de cerveza por lo que fue invitado por Stella Artois para elegir las mejores combinaciones de la temporada estival europea.

Su famoso “huevo misterioso” o Le Mystère de l’oeuf , una creación basada en la crema de parmesano con una yema de huevo que fluye suavemente hacia fuera de un queso brioche lo recomienda con cerveza belga. “Esta cerveza (Stella Artois) combina perfectamente con platos sofisticados por su liviana suavidad y delicada nitidez, estos dos factores permiten que calce con cualquier sabor. También con pescados como el turbot marida a la perfección, incluso se adapta con fuerza y cuerpo agregándole ingredientes como cebolla, chalotas y huevo”.

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Su cocina tiene un toque regional, es muy técnica pero creativa e invita a abrir los sentidos y a descubrir las notas escondidas de cada plato y brebaje. Pulpo y langostino con inspiración japonesa,  Le Homard Bleu o langosta cocinada en su caparazón con delicados toques de hierbas y levemente fumée son algunas de las creaciones de su carta en el sofisticado resort de la Riviera Francesa. “Hay que saber distinguir. Hay cervezas fuertes y otras más delicadas como la belga  que combina no sólo con pescados y mariscos sazonados con hierbas  sino que también con sabores cremosos y dulces”.

Tal como dice este experimentado chef, el maridaje tiene mucho de intuición, de evocar sensaciones y de gusto. Lo que está claro es que el paladar se va refinando, educando y nada mejor que en un ambiente como la Costa Azul.