Se vende isla
Extra verano
Por María Jesús Larraín
Ya no es exclusividad de las estrellas de Hollywood, la tendencia cruzó las fronteras y se instaló en el país. En los últimos años su compra y venta se ha masificado y por la web circulan avisos tentando cada vez a más personas. ¿Nuevo objeto de deseo o inversión asegurada?

Johnny Depp encontró su propia isla del tesoro en Las Bahamas, Mel Gibson es dueño de la más grande de Fiji, Marlon Brando sedujo a varias en los pasillos de su palacio en la Polinesia Francesa y Steven Spielberg confiesa inspirarse en su refugio de Madeira, Portugal. Incluso el millonario Michel Oliver, desde Las Vegas, viajó hasta un archipiélago de Tonga, en el Pacífico Sur para instalarse con bandera, moneda e idioma en la que llamó la República de Minerva que sólo duró dos años.
En Chile, no ha habido intento de fundar una nación, pero el interés por las islas va en aumento. El desmembramiento de la cordillera en el sur dio un generoso resultado: más de dos mil archipiélagos, que están lejos de parecerse a los atolones del Caribe, pero que poseen algo más que lindas y blancas arenas. Desde sus territorios vírgenes puede avistarse la ballena azul, realizar caminatas en medio de glaciares y sus campos son un excelente lugar para engorda de ciervos. Por eso, hace diez años que compradores chilenos y extranjeros se disputan estos islotes, especialmente los ubicados en la zona de Aisén. Entre los propietarios figuran personajes como Mario Kreutzberger, Agustín Edwards, Francisco Chadwick y grupos empresariales como Security. Esto gracias a la concesión territorial dirigida al sector privado que impulsa, desde el 2000, el Ministerio de Bienes Nacionales. Entonces el fisco dispuso de 280 mil hectáreas para concesión y otras tantas para vender a quienes presentaran un proyecto de desarrollo turístico. Se adjudicaron tres: isla Nalcayec, ubicada en el estero Elefantes, el principal acceso a la Laguna San Rafael, fue adquirida por Don Francisco, a través de MPA Group. Ahí se realizó una inversión de once millones de dólares, que incluyó un hotel, muelle, ecolodges, aeródromos y senderos interpretativos. La otra fue isla Jéchica, en el corazón de los canales de la Patagonia, en el archipiélago Guaitecas, que fue comprada por Francisco Chadwick. En sus 7.200 hectáreas se instaló un refugio para navegantes y también se puede hacer trekking. La inversión fue de 2 millones de dólares. La tercera, —isla Herschel, que es parte del archipiélago Wollaston en el canal Beagle— fue adquirida por Eduardo Ergas, quien con una inversión de 6 millones de dólares contempla la conservación de 15 mil hectáreas de bosques para aventuras y un lodge de pesca.
Aún quedan terrenos disponibles. El Estado evalúa proyectos de marinas y hotelería, la mayoría es de grupos y magnates extranjeros.
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