Londres sobre hielo
Viajes
Cada invierno la ciudad se llena de gigantescos espejos de agua congelada que, entre castillos, palacios, parques y rascacielos, hacen que los londinenses pasen las fiestas de fin de año en patines.

Falta menos de un mes para que suenen las campanadas del 24 de diciembre y la céntrica tienda Debenhams está cubierta de luces hasta el techo. La famosa Selfridges tiene su marquesina llena de esferas gigantescas y los aparadores muestran escenas de cuentos infantiles: Caperucita Roja, Ricitos de Oro, Capitán Garfio, La Cenicienta y, por supuesto, Father Christmas, como aquí llaman al viejo pascuero.
Todo empezó hace un par de semanas, el 3 de noviembre, cuando los actores Jim Carrey y Colin Firth encendieron las miles de estrellas dispuestas en Oxford y Regent Street. Así se iniciaron los festejos de fin de año, que durarán hasta el 6 de enero.
Pero en Londres no hay Navidad sin hielo. Lagunas, parques e incluso estadios de fútbol se convierten en enormes pistas de patinaje. Nadie escapa al furor de recorrer los gigantescos espejos de agua congelada que surgen entre castillos, palacios, rascacielos e importantes monumentos. Los medios de comunicación están atentos a estos sitios que cada año atraen a personajes del cine y la televisión como Emma Watson, Daniel Radcliff y Elijah Wood. Los espacios tienen atracciones como djs, clases de patinaje, espectáculos sobre patines, comida y bares.
CARAS hizo un recorrido por las mejores pistas de la capital inglesa para la Navidad 2009.
EL WINTER WONDERLAND SE INSTALA EN HYDE PARK, uno de los parques más grandes del centro de la ciudad. Es la principal atracción del invierno para los amantes del patinaje sobre hielo. Su pista es la más larga de Londres. Se extiende por mil 400 metros cuadrados y tiene espacio para que 400 personas se deslicen al mismo tiempo. El estanque acumula 130 mil litros de agua congelada (pesa 130 toneladas) y para que permanezca helada hasta enero del próximo año, trece kilómetros de tuberías con refrigerante corren por debajo de la superficie. Está rodeada de juegos mecánicos, como una rueda de la fortuna de 60 metros de alto que entrega las mejores panorámicas de los alrededores. También hay un mercado tradicional alemán, bares y conciertos de villancicos.
En el Museo de Historia Natural el olor de las castañas asadas, que perfuma por estos días las calles londinenses, se mezcla con el de los waffles endulzados con miel o chocolate que se venden en cada esquina. Este es el quinto año que la explanada de piedra del museo se cubre de agua congelada para generar uno de los escenarios más espectaculares. En especial por las tardes, cuando la sombra del edificio se proyecta sobre el hielo.
A orillas del río Támesis, la Torre de Londres transforma sus alrededores en otra pista. Quienes no patinan pueden conocer el edificio guiados por los Yeoman Warders (son los guardianes de la Torre de Londres) y conocer una de las fortalezas más protegidas del mundo. Allí hay 900 años de historia, que incluyen su etapa como palacio real, prisión y lugar de ejecución, casa de moneda y Jewel House (sitio en el que se custodian las joyas de la corona hasta hoy). También el Palacio de Hampton Court, famoso por haber sido el hogar de Enrique VIII.
La más tradicional de las pistas se ubica cada año en el patio central de Somerset House, construido en el siglo XVI. Actualmente es sede de diversos museos, galerías y restoranes. Ubicado en la orilla norte del Támesis alberga importantes colecciones de arte, como Los Antiguos Maestros, con cuadros del impresionismo y postimpresionismo, en el Courtauld Institute of Art. Además, está la Embankment Galleries, que aloja un programa de exposiciones itinerantes dedicado al arte, diseño, moda, arquitectura y fotografía.
Su pista cumple esta Navidad una década y lo celebrarán con talleres y clases de patinaje para grandes y chicos.
También está la opción de viajar al este de la ciudad y patinar entre rascacielos de acero y cristal. Por quinto año consecutivo la zona de Canary Wharf, famosa por sus modernos edificios, alberga una pista de hielo en la explanada del Canada Square Park, el núcleo de oficinas más importante de Londres y uno de los sitios más visitados por la elite empresarial del país. Este es el hielo más cool y cosmopolita.
Lo curioso, es que pocos londinenses saben que el estadio de fútbol de Wembley también se congela. El aro de atletismo mide 350 metros de longitud y es el preferido para los expertos que no requieren barandas para mantener el equilibrio.
Todas las pistas están abiertas entre las diez de la mañana hasta las diez de la noche. Los patines están incluidos en el precio del boleto que bordea los diez mil pesos y las botas llegan hasta ¡el número 48!
La demanda es tan grande que siempre es necesario comprar el ticket con días de anticipación y llegar 20 minutos antes de la hora establecida para encontrar los patines adecuados. Nunca está de más revisar el pronóstico del tiempo, pues todas las pistas son al aire libre.
Video con vistas de Winter Wonderland en Londres
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