Irreverente sin Tregua
Vivienne Westwood, la diseñadora detrás del punk y new wave
Transgresora como siempre, el ícono de la moda británica –que cumplió 70 años sin botox ni retoques– sigue sorprendiendo. Habla de amores, del cuerpo hot de su marido cuarentón, y de cómo salvar el planeta.

Para ser honesta, no tengo la menor idea de si Vivienne Westwood está completamente loca o se trata de una genio; si su trabajo es soso o arte con mayúsculas, o si está sobre o subvalorada. Pero puedo decir esto: así como no diseña ropa fácil, tampoco es de pensamientos simples. Y hay que concentrarse tanto para seguirla que, después de pasar poco tiempo con ella, uno queda exhausta.
No me malentiendan. Es magnífica. Fascinante. Fiel a sí misma. Y brutalmente honesta. Está muy enamorada de su marido, el joven y atractivo Andreas Kronthaler (45), quien, dice, es mucho mejor que su anterior pareja que murió, Malcolm McLaren, ex manager de los Sex Pistols. “Era una persona terrible. No podía salir de casa sin hacerme llorar… todos los días”, recuerda la diseñadora, en las oficinas de Vivienne Westwood Ltda. Y a pesar de eso, quedó devastada cuando él partió. “Fue como si me consumiera por dentro”, agrega.
En abril pasado, esta mujer —principal responsable de la estética punk y new wave—, cumplió 70, sin botox ni tratamiento alguno. El secreto de su impresionante piel, asegura, es una crema humectante italiana: Fior di Linfa.
EN SUS DISEÑOS, SIEMPRE RESALTA LAS CURVAS FEMENINAS, CON CORSETS, con el busto ceñido y caderas marcadas, además de elementos transgresores. ¿Otro fetiche? Tacos y plataformas altísimas, tanto, que en un desfile hicieron caer a la indomable top model Naomi Campbell y, en estos días, forman parte de una exposición que da la vuelta al mundo.
Entre los objetos de su oficina, Vivienne aparece en una foto con Andreas, un barbón de ojos azules, 25 años menor, al que conoció cuando daba clases de moda y arte en la Escuela de Arte de Viena y que ahora, además, es el director creativo de su compañía. “Tiene el tipo de cuerpo de Arnold Schwarzenegger antes de super-ejercitarse: increíblemente proporcionado, muy bueno para modelar”, comenta.
La diseñadora —hija de un empleado de una fábrica de municiones y de una vendedora de frutas— es la mayor de tres hermanos y de niña se convirtió en lectora avezada. ¿Creativa? También. “Recuerdo la primera vez que me dieron plasticina. Mis compañeritos hicieron gusanos. Yo armé un mundo de cuentos de hadas y hongos venenosos”.
A los 16, su familia se mudó a las afueras del noroeste de Londres para regentar una oficina postal. Ella pasó una temporada en la Harrow Art College, antes de concluir que “estudiar arte no era para una chica de clase trabajadora”. Luego se preparó para maestra y se casó con un auxiliar de vuelos, Derek Westwood. Tuvieron a Ben, quien se dedica a hacer fotografías eróticas. Fue una historia corta. Vivienne daba clases en una escuela primaria cuando conoció a Malcolm McLaren, que entonces estudiaba arte y que sería, después, manager de los escandalosos Sex Pistols. En 1971, los dos abrieron una tienda —Let it rock—, que al tiempo rebautizaron como Too fast to live, too young to die (demasiado rápido para vivir, demasiado joven para morir) y, más tarde, Sex. Ubicado en la concurrida calle King’s Road, el local se hizo famoso por su estilo único y desvergonzado, con una moda que confrontaba los tabúes sexuales y sociales de la época, y que usaron los Sex Pistols, el conjunto punk por excelencia, con que Westwood y su pareja se dieron a conocer.
Entonces nacieron los pantalones bondage, las camisas acuchilladas o con alfileres de gancho, más otros diseños con cierres y cadenas que definieron el movimiento punk. También, poleras con cowboys semidesnudos o adornadas con parches anarquistas. Otro clásico de la época fue la camiseta Dios salve a la reina.
En los ’80, Westwood y McLaren reabrieron la tienda como World’s end. Entonces, ella inauguraría una serie de colecciones en que pasó a la decadencia rococó y del barroco al clásico. Jamás abandonó, eso sí, su línea manifiestamente irónica ni su postura rupturista.
Westwood recuerda así sus comienzos: “Hacía cosas para Malcolm… pantalones de lurex… todo lo que él quería. Seguía sus indicaciones. En realidad, mi tema era: cuando termine este maldito par de pantalones, podré irme a leer tranquila”. No pensaba que algún día tendría un imperio que facturaría 20 millones de libras al año.
—¿Y por qué la hacía llorar cada día?
—Porque era tremendo. Un desastre… Tendía a ser cruel, pero yo era consciente de cuánto me necesitaba y tenía lealtad hacia él. Eso pasa cuando uno se involucra con alguien que tiene un problema. El hería para mantener su distancia, luego hacía intentos por cambiar y me arrastraba de vuelta con él.
Con Malcolm tuvo un segundo hijo, Joseph Corre, cofundador de la marca de lencería Agent Provocateur. Y cuando McLaren murió el 8 de abril de 2010, justo el día en que Vivienne cumplía años, la artista, acongojada, le dijo a la prensa. “Era una persona muy carismática y talentosa. Pensar que está muerto es realmente algo muy triste”.
Lea más de esta entrevista en CARAS extra moda del 23 de septiembre.
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