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Estilo

Sao Paulo el monstruo que nunca descansa

Moda

Por: CARAS

Por Estevan Muniz

Un evento cada seis minutos. Así se mueve la ciudad más viva de la región. Multicultural, nocturna y entretenida, tenía en su marca genética esto de convertirse en la capital de la moda en América Latina. El cambio comenzó hace 15 años y hoy, en siete días, Sao Paulo Fashion Week genera negocios por unos mil millones de pesos.

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Ya no llegan por la música de Toquinho o Rita Lee. Tampoco para ocupar una grada en el estadio Morumbí y ver en acción al Sao Paulo con las atajadas de Rogerio Ceni. Ni siquiera para recorrer el barrio de Santana donde nació el héroe trágico de la Fórmula 1, Ayrton Senna. Hace ya veinte años, el interés por Sao Paulo comenzó a cambiar y los turistas que se acercan a esta ciudad cosmopolita lo hacen pronunciando los nombres de Marcelo Sommer, Gloria Coelho o Dudu Bertholini… Las mujeres sueñan con probarse un Colcci o un Cavalera, con la secreta fantasía de verse igual o mejor que la fantástica Gisele Bündchen. Es que la megaciudad —con 19 millones de habitantes sólo en su zona metropolitana— se ha convertido en la capital de la moda de América Latina. La rica vida artística paulista y, sobre todo, su diversidad cultural le permitieron ser cuna de una camada de diseñadores que hace rato conquistaron la gloria internacional y que, desde hace 15 años, han hecho de la pasarela del Sao Paulo Fashion Week su trampolín a la fama. Sin embargo, esta historia no empieza ni termina en una pasarela.

Parecía inevitable que, en algún momento, la mayor metrópoli de Sudamérica terminara siendo un enclave estratégico de la moda mundial. La vida cultural es tan intensa como la mezcla étnica, más rica que en cualquier otro lugar de Brasil. Es cierto que también se ha levantado como un ícono de los negocios. Sao Paulo produce para que Río (de Janeiro) pueda divertirse, reza el dicho. Pero los paulistas han sabido transformar su tierra, también, en un centro de entretenimiento: la ciudad tiene, en promedio, un evento cada seis minutos.

Más allá de los museos y atracciones internacionales, y de la diversificada vida nocturna, la moda es hoy el más potente imán para los visitantes. Mientras el paisaje gris de los edificios compite con el verdor de los árboles y los eternos tacos pasan a ser el ritual diario, el diseño, las boutiques y los eventos de moda marcan pautas. Para tener una idea: sólo en 2010 la industria textil del Brasil facturó 52 mil millones de dólares. En Sao Paulo, hasta diciembre del año pasado, se invirtieron casi mil millones de dólares en ese sector.

The Brazilian Way of Life. Eso es Sao Paulo para sus residentes. Además de recibir oleadas de compatriotas que buscan aquí lo que no han podido conseguir en su suelo natal, son miles los inmigrantes extranjeros —desde libaneses a rusos— que, del mismo modo que en Nueva York, han llegado hasta acá convencidos de que todo es posible. La diferencia, sin embargo, es que en Sao Paulo el mestizaje ha llegado a tal extremo que resulta difícil reconocer de dónde viene cada persona. Los trazos son muy particulares. Un solo paulista puede tener rasgos italianos, alemanes, árabes y japoneses…

Para Gustavo Matavelli, consultor de moda e imagen y profesor de diseño del Centro Universitario SENAC —dueño de una de las carreras más tradicionales y prestigiosas del país—, la falta de identidad étnica es uno de los factores gravitantes en el peso de la ciudad en cuanto a tendencias de la moda.

Reportaje completo en CARAS HOY del 25 de febrero

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