Mitos chilenos
Propuestas primavera-verano
Fotos Diego Bernales Producción Romina Meier Maquillaje Taly Waisberg Pelo John Pérez
Azules, verdes, tierras, damascos… Las últimas tendencias llenan de color estas conocidas leyendas que, a propósito del Bicentenario, son representadas por cuatro actrices.

Javiera Díaz de Valdés: La niña de mis ojos
Una princesa inca quedó ciega, el padre desesperado envió a sus chasquis (mensajeros) por todo el imperio en busca de una cura. La respuesta la encontró en una laguna enclavada entre los cordones cordilleranos que bajan por los Andes hasta la Pampa del Tamarugal, a tres mil metros… Se sumergió en sus aguas una y otra vez, hasta que comenzó a recuperar la visión. Los descendientes del Inca, llamaron al lugar Mamiña, que quiere decir la niña de mis ojos. Por muchos años a Mamiña llegaron caravanas incaicas buscando alivio y remedio… Hoy, sus termas son las más reconocidas del norte chileno.
Antonia Zegers: El Alicanto
Este pájaro, que vive entre cerros y se alimenta de oro y plata, aparece sólo de noche. Sus ojos despiden extraños fulgores y sus
alas reflejos que lo envuelven en un halo luminoso. Cuando es perseguido encandila a su atacante con una luz intensa dejándolo ciego. Habita en pequeñas cuevas, y pone dos huevos: de oro o de plata. Suele orientar a los mineros hasta el yacimiento que buscan, pero si ve en ellos una ambición desmedida, el Alicanto los arrastra a un precipicio, y les da muerte.
Daniela Lhorente: Llacolén
En la laguna de San Pedro (cerca de Concepción), vivía el toqui Galvarino con su hija Llacolén; una joven princesa mapuche, arrogante y explosiva. Su padre negoció su matrimonio con el guerrero Millantú, y aunque prefería ser elegida, acató. En medio de la batalla campal entre conquistadores y mapuches, fue vista nadando por un apuesto capitán español. Nació un romance oculto. Cuando su padre fue mutilado y después ahorcado por los españoles huyó al bosque y confundida, buscó consuelo en su amor secreto… pero fue encontrada por Millantú quien, en un arranque de celos, se trenzó en una violenta lucha con su rival… murieron
los dos. Trastornada, Llacolén buscó refugio eterno en las profundas y serenas aguas de la laguna.
Taira Court: La Pincoya
En la laguna Huelde, a escasos kilómetros de Cucao, nació la Pincoya: una sirena muy bella cuya misión es fecundar peces y mariscos. Su danza en la playa con los brazos abiertos mirando el mar, significa abundancia; si lo hace para la costa, escasez. A veces va acompañada de su marido el Pincoy. Para ser favorecido por ella, hay que estar contento. Ahora, si se pesca siempre en el mismo lugar, ella se enoja y abandona la zona dejándola estéril. Su tarea también es ayudar a los marinos que naufragan.
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