Estilo de vida

‘Es tiempo de llegar a Santiago’

Christophe Maincourt, presidente de Cartier para Latinoamérica

Por: Alfredo López

Fotos Diego Bernales
joyeria

Elegante, aventurero y aviador, lleva 20 años en la legendaria casa de joyas. En su reciente visita presentó una muestra de piezas ícono y confesó que su deseo personal es la apertura de la primera tienda Cartier… en Chile.

Una epopeya que habla de piedras preciosas, divas del cine, adelantos tecnológicos y la estética de las artes y la arquitectura. Todo descifrado en las colecciones de Cartier, la marca que nació en 1847 cuando Louis-François Cartier levantó la primera joyería en el número 29 de la rue Montorgueil en París. El legado continuó en manos de Adolphe Picard: el último orfebre de la familia Bonaparte. Cincuenta años después fue Alfred Cartier, hijo de Louis-François, quien decidió transformar la línea en el sello del savoir vivre y construyó la emblemática tienda en el número 13 de la rue de Paix.

Desde ese momento, el imperio ha creado más de 200 tiendas y la idea es que, en un plazo de dos años, ese espíritu de elegancia y buen gusto también llegue a Santiago. “El objetivo es que la marca más bella del mundo esté en Chile… Hemos marcado presencia por muchos años a través de la relojería, con HBC Briones. Ha sido un muy buen trabajo, pero nos gustaría traer nuestras líneas de bijouterie, con piezas inmortales con rango de leyenda”, dice Christophe Maincourt, presidente de la firma para Latinoamérica y el Caribe, mientras nos presenta su exclusiva muestra de joyas ícono, incluidas las que vistieron a las grandes divas del cine. “Eran tiempos en que muchas actrices solicitaban piezas únicas, inspiradas en sus obsesiones. Hubo un momento es que sólo Cartier parecía interpretarlas y entenderlas completamente…”.

relojY no eran sólo mujeres. La primera joya de la marca apareció en el cine en 1926. Era un reloj Tank que el actor Rodolfo Valentino usó en El hijo del Caín. En 1950, Marilyn Monroe fue más allá y en la comedia Los caballeros las prefieren rubias tarareó la marca en el estribillo de una canción.

Pero fueron María Félix y Elizabeth Taylor quienes hicieron historia por sus pedidos. La mexicana mandó a fabricar una colección de reptiles con dos collares muy importantes: el de serpiente y el de cocodrilo. Taylor, en tanto, le puso nombre al diamante Cartier-Burton-Taylor por un collar que le regaló su marido Richard Burton, con una piedra de más de 69 quilates.

—¿Qué los motivó a traer esta muestra a Chile?
—Nos hemos dado cuenta de que las mujeres chilenas están aprendiendo, que saben reconocer una joya que tiene un valor de diseño que traspasa los tiempos. Esta exposición es un adelanto de lo que vendrá.

La vida de Maincourt está muy conectada a la filosofía de la marca. Apenas terminó sus estudios de negocios en la universidad, ingresó a la aviación francesa. “Es algo que, de alguna manera, está muy entrelazado con la historia de la amistad entre Louis Cartier y el famoso dandy brasileño Alberto Santos Dumont, quien es considerado uno de los precursores de la aeronáutica”, cuenta.

—¿Cómo comenzó su romance con Cartier?
—Recuerdo que, siendo muy joven, me enamoré de esta historia luego de ir a una exhibición de joyas en el Petit Palais: era una retrospectiva de las creaciones originales de Louis Cartier. Una maravilla, sobre todo por la enorme contribución que hizo al movimiento Art Déco. Luego, con los años, me transformé en representante de cosméticos de lujo para el mercado asiático y, hace ya veinte años, pasé a ser el presidente de esta firma para ese continente y también el latinoamericano.

—¿Por qué cree que Cartier seduce tanto?
—Pienso que se debe a la fantástica combinación de unir creatividad y elegancia, jamás perdiendo ese nexo entre lo contemporáneo, las artes y los cambios tecnológicos. Si te das cuenta, la marca siempre ha estado al lado de personas adelantadas a su época y que están haciendo un aporte al mundo.

joyas—Así como fue María Félix en su momento, ¿no hay latinas de estos tiempos que se identifiquen con ustedes?
—Hay muchas mujeres y hombres que parecen representar nuestro espíritu. Y estamos permanentemente atentos al mundo de la creación, la elegancia y la belleza… Muy pronto habrá sorpresas. Por el momento, es la hora de estar en Santiago. Es mi proyecto personal, llegó la hora de ofrecer el servicio de cliente habitual que es tan propio de nosotros, que acompañamos para siempre a quienes escogen nuestras cosas.

—Cartier en sus inicios estuvo marcado por la joyería. ¿No quedó esta historia de perlas y piedras fabulosas en segundo plano por la irrupción de los relojes? ¡Todos querían tener uno!
—Es cierto, siempre se dijo que Cartier era el rey de los joyeros y el joyero de los reyes. Esa era la historia de la marca hasta que apareció este segundo hito de la precisión a través de los relojes. Y a la gente le encantó y fue un éxito. Pero se supo mantener la tradición con aquellas ideas intransables de la alta joyería. En todo caso, ambas líneas apuntan a lo mismo: a hacer piezas exclusivas y de gran calidad con un deseo de precisión permanente.

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