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Estilo

Un crucero para soñar

Travesía por el Caribe

Por: CARAS

Por Karen Canales

En el blanco y elegante Crystal Symphony zarpamos desde la vecindad de Manhattan rumbo a las Bermudas, al muy británico puerto de Hamilton. Seguimos por el Caribe, en torno a la holandesa Sint Maarten, por los selváticos parajes de Antigua, para culminar el viaje en Aruba,
la isla feliz. Al final, no queríamos desembarcar…

Wp-Crucero-600La inigualable Nueva York es el escenario para iniciar esta travesía por el Caribe a bordo del Crystal Symphony. Desde el elegante salón Palm Court con una vista panorámica de 180 grados en el muelle 11 se aprecia perfectamente puentes, edificios iluminados y su Estatua de la Libertad, en reparación. De fondo suena What a wonderful World y comienza a aparecer un sinfín de exquisitos appetizer junto a varias copas de espumante Veuve Clicquot Ponsardin.
Luego de la cinematográfica experiencia de abandonar Manhattan en un elegante crucero, la primera noche a bordo avanza como todos esperamos, con gente entusiasmada, alegre, dispuesta a la conversación, entre cocteles sabrosos, fragantes, engañadores. La mañana casi es un suplicio: debo abandonar mis delicadas sábanas egipcias. Pero, en fin… Sin moverme empiezo a examinar el amplio penthouse que me han asignado, en la décima cubierta, y me dejo atender por el discreto butler, el mayordomo personal. Todo funciona como uno sueña, casi como en Buckingham, servicio de planchado, amplio clóset, vestidor y batas Frette, baño con ducha y jacuzzi separados con gran espacio —ideales para personas de medidas abundantes—, bar con vino de cortesía, licores de elección, escritorio y una terraza privada donde me dispongo a comer frutas frescas que renuevan cada día, junto a bebidas y agua embotellada. Sólo me queda respirar profundo para contemplar la inmensidad del mar.

Recorrer el barco es otra aventura. En medidas chilenas, tiene dos cuadras de largo, siete restoranes, ocho salones, biblioteca, casino, tiendas, discotheque, salón de baile, cine, bares, café, gimnasio, spa, cancha de tenis, un minicircuito de golf. Un boletín diario informa sobre lo que haremos o podemos hacer durante el día.
Nuestra primera pausa la hacemos en el Café Lido, donde se puede tomar cada mañana el desayuno o más tarde almorzar con servicio buffet. Hay días temáticos como el ‘Hot Lunch’, con degustaciones de comida de países latinoamericanos, en que sobresalen los cebiches, los postres y una atención muy amable, pero que no atosiga. Junto a la piscina de agua salada, Seahorse, que invita a relajarse, se halla el bar y grill Trident, una terraza techada con parrilla, bajo la cual se ofrecen jugos naturales y helados. Y una banda filipina al estilo Beach Boy alegra a los que se bañan o disfrutan las reposeras y tumbonas de colores alegres a la orilla de la piscina, con música que recorre las décadas de los 70 a los 90. Algunos entusiasmados  bailan en medio de la tibia brisa caribeña hasta provocar colectivas coreografías. En este mismo espacio vemos un gran jacuzzi de agua templada y potentes turbinas que invitan a dejar de pensar y a sólo sentir. La fórmula no falla: nos sentimos en otro mundo.
Luego de enviar nuestras tenidas de fiesta a la sala de planchado, el grupo está listo para ir a la esperada bienvenida del capitán en el salón Tiffany El despliegue es a nivel de una alfombra roja hollywoodense. Es la segunda noche de navegación, y el noruego Egil Giske recibe a los  pasajeros de Wp-Crucero-300muchos países que se han reunido  en su barco; estadounidenses, europeos, latinoamericanos y orientales… Muchos lucen deslumbrados, como viviendo la época dorada de los transatlánticos que conocieron por el cine.
Cuando ya hemos disfrutado lo mejor del barco, y sólo entonces, vemos tierra a lo lejos: la Gran Bermuda. Es su puerto de Hamilton, con sus casas en tonos pasteles, su inmensa catedral anglicana, sus lujosas tiendas, el estilo particular de los hombres de oficina que usan coloridos bermudas y calcetas hasta las rodillas. La Gran Bermuda son unas pocas islas rodeadas de muchos secretos y mitos, que todos intentamos desentrañar. En 20 minutos pisamos las arenas de sus famosas playas del sur, que usan más los habitantes de la ciudad que los turistas.

SON EL PANORAMA IDEAL PARA NADAR EN AGUAS DE CRISTAL, BUENAS TAMBIÉN PARA EL SNORKEL. Es el sector de Warwick Long Bay. La más concurrida es Horseshoe Bay. Todo en una atmósfera británica en medio de una isla rodeada de arrecifes. ¡Para no perdérselo!
Por la tarde, de regreso en el barco, el café The Bistro nos espera con todo: tés orgánicos, jugos, chocolate caliente, una copa de gran vino, bocadillos dulces y salados. Entretenidos conversando y disfrutando en este ambiente del París más nostálgico, ni siquiera nos damos cuenta cuando volvemos a zarpar.
El cuarto y quinto día son de navegación tranquila, junto a la piscina, conociendo los muchos pisos y rincones del crucero. Para registrar con nuestras cámaras la clásica decoración de los barcos de lujo, los amplios espacios, y lo inolvidable: la gastronomía. El servicio a la habitación es tentadora invitación a disfrutar del penthouse junto a los amigos y amigas, con ese mayordomo personal que nos trae a la memoria el estilo de Carrie Bradshaw en Sex & The City. En otras horas visitaremos sus ocho salones, incluyendo el Palm Court, que se transforma en un salón de palacio europeo que a media tarde sorprende con el Tea Time. El punto más alto es el Día de Mozart, donde elegantes tripulantes con trajes del siglo XVIII nos ofrecen aromáticos tés junto a un mesón con tortas y bocadillos a la altura de cualquier castillo europeo, mientras tanto un grupo de delicadas señoritas deleitan con Las bodas de Fígaro, Don Giovanni y La flauta mágica. Otro día la comida puede ser en Crystal Dining Room, que tiene dos horarios, para darles el gusto a los latinos y a los no latinos, que acostumbran a cenar a distintas horas. Probamos finos quesos de Francia, cangrejos de Alaska, langostas de Australia, roast beef de las Américas, el pan recién sacado del horno…

Lea el reportaje completo en la edición del 16 de Diciembre.

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