Saint Sylvestre en París
La capital del lujo
En estas fechas la capital francesa brilla más que nunca. Entre las miles de luces que adornan monumentos y tiendas, los fuegos artificiales y las fiestas, se puede celebrar hasta en las calles.
París en diciembre es un lugar fantástico lleno de guirnaldas iluminadas, fachadas que parpadean, vitrinas brillantes… Además de estos atributos la ciudad ha sido clasificada año tras año entre los mejores lugares para pasar el Año Nuevo o Saint Sylvestre como lo llaman los franceses. Aquí se puede celebrar por todos lados, en un club o bar, una fiesta privada o en la calle con una copa de champaña mirando los fuegos artificiales detrás de la torre Eiffel.
Un imperdible es el Grand Palais. El museo acogerá desde el 15 de diciembre Jours de Fêtes, un dispositivo increíble y encantador: carruseles, atracciones de feria, espacios de juego, entre otras cosas. Además, los malvaviscos, crêpes, manzanas confitadas y algodones de dulce dan un toque especial para un ambiente de pura fantasía.
Como en toda época del año, París se destaca por su gran tradición en hotelería y gastronomía. Son especialmente los hoteles los que entregan interesantes proposiciones para celebrar el nuevo año. Para seguir quizá con ese ambiente un poco fantástico del Grand Palais, una buena idea es acercarse a Versailles. Desde el sábado 3 de diciembre el Trianon Palace Versailles, A Waldorf Astoria Hotel, inaugurará una pista de patinaje en hielo donde se puede tomar el clásico vino caliente y un auténtico mercado de Navidad con los típicos chalet de madera con productos locales e internacionales. Además del alojamiento, el Trianon Palace tiene celebraciones en sus dos exclusivos restoranes que se pueden comprar dentro de paquetes: uno de ellos es el Saint Sylvestre, que incluye la noche de alojamiento de Año Nuevo, comida en La Vérenda, patinaje, desayuno y acceso al Spa Guerlain (809 euros, unos 550 mil pesos). También existe la versión Prestige, que ofrece casi lo mismo, pero con una ‘cena’ en el restorán con dos estrellas Michelin, Gordon Ramsay au Trianon, todo por 1.609 euros por persona (1 millón 100 mil).
Volviendo a París, el hotel Hilton Arc de Triomphe propone el Bubble in Paris, un lugar especialmente creado para la ocasión. En este bar bajo una burbuja de cinco metros de alto, se podrá gozar de un océano de luciérnagas con una copa de champaña en la mano. Una verdadera inmersión en un universo maravilloso salido de la imaginación del famoso diseñador Jean-Hugues de Chatillon, quien se inspiró en el mundo de Narnia para crear un decorado mágico. Será el chef Philippe Daigneaux quien armonizará los platos más finos: tártaro de ostiones perfumado a la trufa negra, prensado de foie gras de pato y nougat, rollo de cangrejo a la vinagre de mango… todo bañado en la mejor champaña.
Para los que buscan esplendor están los palace; hoteles de inspiración francesa que siguen la línea del lujo del siglo XIX. Uno de los mejores es Le Maurice, frente al Jardín de Tulerías. Restaurado por Philippe Stark, para celebrar se pueden elegir diferentes espacios: el restorán Le Maurice, a cargo del chef de tres estrellas Michelin, Yannik Alléno; el Dalí o el bar 228.
El Parc Hyatt Paris-Vendôme es un verdadero espacio de arte, gracias al trabajo del arquitecto Ed Tuttle, quien le dio un gran lugar a pinturas y esculturas dentro de la decoración. Para este Saint Sylvestre la apuesta va por su célebre restorán Pur’. El chef, François Rouquette, propondrá platos franceses, como el foie gras o la langosta, recreados de manera creativa.
LOS CLUBES NOCTURNOS también tienen proposiciones. El George, instalado en la cima del Centro Georges Pompidou, un espacio futurista, geométrico y ligero desde donde se ve cómo se ilumina París cuando el reloj marca las doce. Al interior, el Pink Bar ofrece cócteles originales y sorprendentes, mientras los habitués —usualmente personajes del cine y de la televisión francesa— dan vueltas por el lugar.
Otro imperdible es el Jean-François Piège, cerca de la torre Eiffel y de Invalides. En medio de la decoración de la gran diseñadora India Mahdavi, donde un salón vintage, con luz suave, taburetes aterciopelados y un ambiente intimista que acepta a no más de 20 personas, se puede probar un menú original llamado Règles du Jeu, en el que cada cliente elige sus ingredientes, todo con agradable música en vivo.
Después del abrazo un buen lugar para ir es el Club Matignon. Ubicado en la calle del mismo nombre, este centro nocturno chic y secreto abrió hace sólo un año. De atmósfera suave y desenvuelta, interior lujoso y luz tamizada, es un sitio hedonista y festivo. Aquí, el negro está por todos lados, pero las luces ayudan a resaltar los toques de oro y platino, los rincones intimistas y la pista de baile. Para poder entrar en él, estar más que bien vestidos es una obligación.
Dejamos para el final el nuevo the place to be parisino, el recién inaugurado Silencio. Un club privado imaginado por el director de cine David Lynch. Bautizado con el nombre del bar al que va Noami Watts en la película Mulholland Drive. Silencio es atípico y de culto: puerta de entrada negra, sin nombre, para ingresar hay que descender al sótano en donde pasamos de una biblioteca-librería a un bar dorado, de un escenario de conciertos a una pista de baile… En seguida la sala de proyección de filmes y un fumoir (fumadero). Para terminar, una gran sala con juegos de espejos. Todos los elementos son de Lynch y editados por Domeau & Pérès.
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