Alturas de Shanghai
¡Que empiece la fiesta!
Fotos Ritz Carlton Shangri-La M on the Bund Three on the Bund
No festejarán el Año Nuevo hasta finales de enero, pero los expats y shanghaineses más cools se reunirán el 31 de diciembre para dar la bienvenida al 2012. ¡A 500 metros de altura!, porque en esta ciudad se celebra en los áticos y azoteas de los rascacielos.
Esta es una ruta de los mejores clubes en altura, desde el más cercano al cielo hasta el más ‘aterrizado’. En el piso 93 está el 100 Century Avenue, el más alto de Shanghai y uno de los más elevados del mundo, no hace falta decir que también es el más exclusivo en la noche shanghainesa. Forma parte del hotel Park Hyatt, el cual, a su vez, está situado en el Shanghai World Financial Center, un rascacielos de 492 metros de altura y 101 pisos. Lo único que hay más arriba es el observatorio, situado en la planta 100, justo encima del orificio de la torre. La diversión empieza en el restorán (piso 91), que tiene la mejor selección de la cocina china, japonesa y occidental, con 50 tipos de pescado. Para bailar hay que subir al 92, donde existen diferentes ambientes, música en directo y DJs. El bar es un templo para los amantes del whisky: tienen un centenar de variedades. Los más VIPs, sin embargo, van directamente al nivel 93. Sólo para celebraciones privadas. La lista de Año Nuevo ya está hecha.
Antes que el 100 Century Avenue, el Cloud 9, con sus 421 metros de altura, fue el más alto de la ciudad… y del mundo. Pertenece al hotel Grand Hyatt, situado en la Jim Mao Tower, un espectacular rascacielos high tech-Art Deco. También está en el distrito de Pudong, la nueva área financiera de Shanghai, y por tanto, una de las zonas más poderosas del mundo. El Cloud 9 está situado en la penúltima planta de la torre, dejando la última para el mirador. Tiene una vista de 360 grados de toda la ciudad, o mejor dicho, de hasta lo que la vista alcance porque la urbe nunca termina.
Lo mejor del Cloud 9 es su ambiente íntimo y misterioso que otorgan el laberinto de columnas, el bar oculto del entrepiso y la mezcla de materiales fríos y cálidos. Es también el lugar ideal para tomar una copa de champaña acompañado de un extravagante postre, dos de las especialidades del club. Y no se preocupe por la diversión, el local cuenta con artistas que entretienen a los asistentes mesa por mesa.
Salimos de Pudong y nos trasladamos a Nanjing Lu, una de las arterias de la ciudad y la zona más comercial. El 789 Nanjing Lu Bar, que al igual que el 100 Century, toma el nombre del número de la calle donde está. Ubicado en las dos últimas plantas del hotel Le Royal Meridien. En una está el lounge, uno de los más elegantes de Shanghai y perfecto para tomar un vino tranquilamente. En la otra está el club, un sitio para bailar al ritmo de la música más cool toda la noche, aunque sin llegar a estar muy alta, así que también son bien recibidos quienes prefieran tomar un cóctel y conversar en compañía de buena música. Por supuesto, las vistas panorámicas son el decorado perfecto.
El siguiente bar es el Flair, situado en el ático del Ritz-Carlton y ganador del premio La mejor vista de Shanghai en 2010 que otorga CNNGo, que elige lo mejor de Asia. Su plus es la impresionante vista del río Huangpu, que separa Pudong del resto de la metrópoli, y la icónica Torre de la Perla Oriental, una de las ‘antenas’ de televisión más altas del mundo y atracción turística. El Flair se distingue también por la mezcla de diseño contemporáneo y rústico, más parecido al de un loft que a uno de los lugares de moda de la ciudad. El local, diseñado por el famoso estudio japonés Super Potato, rinde homenaje al país nipón en sus muros, a través de los materiales utilizados: piedras oya originarias de Japón y paredes de barro. El ambiente íntimo es perfecto para los que quieran celebrar un fin de año romántico. Si ama el vodka, vaya de todos modos. Podrá elegir entre 40 clases.
El bar Jade tiene ese nombre por estar enclavado en una especie de caja de color rosa y jade (el mineral más famoso en el país del Sol Naciente), un diseño moderno y cosmopolita que, sin embargo, mantiene sus raíces chinas. Instalado en la última planta del hotel Sangri-la, tiene además un restorán de cocina francesa, de cinco estrellas, premiado internacionalmente. Pero la atracción es el bar. La razón: ofrece algunas de las mejores sesiones de jazz en vivo de la ciudad y su barman es extraordinario. Eso sí tiene un estricto dress code: smart casual.
Abandonamos ya definitivamente Pudong y cruzamos el río por los túneles subterráneos abiertos al tráfico para llegar a otro hotel del grupo Hyatt: El Hyatt on the Bund. Allí en los pisos 32 y 33 está el Vue Bar, otro de los más exclusivos de Shanghai. Dos pisos más abajo, en el 30, los clientes pueden degustar una selección de platos europeos y chinos. Aunque lo que se lleva es comer en el privado de la planta 31, con vistas panorámicas a Pudong y a la torre de la Perla Oriental. La joya del lugar es la terraza, donde se ubica un bar abierto al cielo. Es prácticamente la mejor terraza de Shanghai y sus fiestas son de antología. El único problema para diciembre son las bajas temperaturas pronosticadas.
Hace un siglo el poder financiero de la ciudad no estaba en Pudong, sino en la otra orilla del Huangpu: el Bund. Era la época de las concesiones, un acuerdo de cesión para que algunos países se establecieran e hicieran negocios allí. Cada concesión (británica, francesa, japonesa) era autónoma y se regía por sus propias leyes, e incluso la arquitectura de estos distritos era una copia de sus urbes madres. Entonces sus edificios estaban entre los más altos. El gobierno chino ha preservado los 52 inmuebles permitiendo en algunos de ellos lujosos hoteles, restoranes y tiendas. Por supuesto en sus áticos también están algunos de los mejores clubes de la ciudad, y aunque están más cerca del suelo, su fama es mayor que la de los del otro lado del río.
El M on the Bund fue el primer restorán que se abrió acá, hace ya casi trece años. Es probablemente el lugar nocturno más VIP de todo Shanghai. Halle Berry, Jude Law, Kate Moss, Frida Giannini, Kylie Minogue, el príncipe Andrés de Inglaterra, la reina de Holanda, Rupert Murdoch, Richard Branson, o políticos como Henry Kissinger han estado en él. Y no por nada. Su cocina de fusión se ha llevado varios galardones en todo el mundo.
Está ubicado en el último piso del antiguo Nissin Shipping Building (1921). El mejor rincón es la terraza, desde la cual se ve el nuevo perfil de Pudong, y el Glamour Bar, donde preparan deliciosos cócteles.
El bar Rouge es uno de los preferidos los sábados por la noche de los expatriados que viven en Shanghai y de los jóvenes chinos que han crecido al albor de la acelerada entrada del capitalismo en el gigante asiático. El resultado es una mezcla de gente que acude al bar para ver y dejarse ver. Sus fiestas —los jueves suelen ser temáticas— son las más locas. El local es ultramoderno, sexy y sofisticado. El rojo, como indica su nombre, es el color protagonista. También cuenta con una espectacular terraza, pero desde el interior del bar uno ya puede gozar de las no menos espectaculares vistas de Pudong.
En el ático del antiguo edificio de la Union Assurance Company está situado el New Heights, un ecléctico restorán y club. No sólo porque su comida, al igual que en muchos locales de la ciudad, fusiona la cocina oriental y occidental, sino también porque los fines de semana su DJ une música lounge, melodías soul y ritmos latinos. Su terraza es también una de las más concurridas, ya que por su estratégica situación (en forma de L) permite una amplia visión del río Huangpu y de la hilera de edificios del Bund. Según la revista That’s Shanghai, es el mejor lugar para comer de Shanghai.
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