Londres vintage christmas
Tendencia navideña
Aunque las luces de Oxford street ya están encendidas, en otros barrios de la capital inglesa todo está listo para celebrar el fin de año al ritmo del charleston y con cigarrillos de largas boquillas. Las fiestas retro son la última tendencia.
La cita es a las nueve de la noche en el noreste del centro de la ciudad. Justo en lo que se conoce como la villa underground del barrio de Shoreditch. La invitación dice que las mujeres deben llevar vestidos de flecos y collares largos. También cintas o adornos de plumas en el pelo, y pestañas recargadas de rimel negro.
Se espera que muchas de las asistentes traigan peluca estilo bob cut y que la mayoría tengan siluetas un tanto andróginas, con vestidos que caigan rectos desde los hombros y enfaticen la cadera, en vez de la cintura. Tal y como se veían las famosas flappers en los años ’20. Las fiestas retro son la última moda en Londres. Y Prohibition, con sus encuentros en la villa underground, es uno de los organizadores favoritos de la ciudad.
Anne Kapranos es parte de ese grupo de amantes de lo vintage. El gusto por lo retro y antiguo lo heredó de su madre, quien tiene una tienda de ropa usada.
El furor por las fiestas de época comenzó hace tres años. “Creo que los londinenses, aburridos de ir al bar o al club, empezamos a buscar nuevas formas de entretenimiento. Este tipo de reuniones, en las que la gente se disfraza y cambia por completo de look y personalidad, son el resultado del profundo deseo de pasar una noche haciendo algo inusual e impredecible”, cuenta Anne.
Prohibition organiza bailes cada dos meses. Reúne bandas que tocan en vivo con actos de cabaret o burlesque.
“La gente toma cócteles en tazas de té mientras mira películas mudas proyectadas en los muros del salón de baile”, agrega.
Matthew Duncan es un asiduo asistente. Llegó por casualidad a este mundo y ya no desea salir de él.
Como muchos otros londinenses, Matthew ha hecho de lo vintage una forma de vida. Se la pasa buscando sombreros y chaquetas de época en los mercadillos de pulgas y en las tiendas de antigüedades. Sus zapatos e incluso su forma de andar, recrean por completo las formas de los ’40, su época predilecta.
Es él quien nos introduce a otro de los grandes escenarios retro de Londres: las famosas Blitz parties.
LAS BLITZ, COMO SE LES CONOCE COLOQUIALMENTE, son fiestas ambientadas en los años ’40. Normalmente se celebran en un sitio llamado Los Arcos, también en el barrio de Shoreditch, que no es más que un enorme bodegón de ladrillos que los organizadores se encargan de vestir con nostalgia. Allí recrean el Londres de la Segunda Guerra Mundial. No es extraño encontrar sacos repletos de tierra, reflectores, lámparas de aceite, literas militares y, por supuesto, uniformados.
Como es de esperar, también las Blitz se preparan para Navidad y Año Nuevo. La invitación dice: “Desempolva tu uniforme y tus medallas, y prepárate para una recepción de héroes. Apaga la luz de tu casa y ven a nuestro refugio antiaéreo”.
Es curioso, pero a pesar de los uniformes y los sacos de arena que hay aquí y allá, el mundo de las Blitz está lleno de glamour. Las chicas traen sombrero de red y medias de raya. Además, vestidos de crêpe y tul de seda con aplicaciones de lentejuelas que forman dibujos geométricos.
En el ambiente siempre suena jazz y swing. Y para fin de año, la propuesta incluye a las bandas Top Shelf y Ta Mere, y a varios DJs especializados en mezclar música clásica de las grandes bandas.
Lena Weber, fundadora y directora de la revista online The vintage guide to London, nos asegura que Londres es la capital de lo retro. “Ninguna otra ciudad tiene tal variedad de tiendas, mercados y ferias”, afirma.
El diseñador de moda Wayne Hemingway es uno de los grandes promotores del vintage. Junto a su mujer Gerardine, organizaron este año una gigantesca feria que dejó en claro que los londinenses aman lo retro.
Los seis pisos del espectacular Royal Festival Hall, ubicado a las orillas del río Támesis, fueron por todo un fin de semana el hogar de vendedores de ropa, música y arte producido de los años ’20 en adelante. “Al hablar de vintage nos referimos a diseños y sonidos clásicos que han resistido el paso del tiempo”, dice Hemingway.
EN UNA TRADICIONAL CASONA CONOCIDA COMO STOKE PLACE la aventura suele ser un poco más larga. Sobre todo porque en principio hay que abordar un autobús en el centro de Londres y después viajar durante 40 minutos en compañía de desconocidos que, al igual que uno, andan disfrazados. Para festejar la Navidad está programado que los asistentes salgan de la ciudad a las 18:45 rumbo a la campiña inglesa. La fiesta será a la luz de las velas y en una casa del siglo XVII.
La decoración sigue todos los patrones de la alta sociedad de la época del rey William y la reina Mary II: con enormes candelabros y muebles de madera con patas torneadas más elementos de metal y marfil.
La idea es recuperar la tradición de hacer fiestas en las casas de campo. Por eso, tal y como sucedía en aquella época, las mujeres usarán vestidos amplios. Con el pudor de entonces, todo terminará a las 2:30 de la mañana, cuando el camión se encamine nuevamente a Londres.
Nadie mejor que Naomi Thompson para explicarnos esta revolución en la moda y la vida nocturna londinenses. Naomi es parte de la llamada Vintage mafia, un grupo de mujeres que se dedica a organizar eventos y promover la moda de antaño.
Naomi nos explica que en el mundo vintage se conjugan muchos nombres y lugares. El club Whoope, dirigido por Lara Clifton y Tamara Tyrer, fue uno de los primeros en revivir los espectáculos de burlesque, pero fue el Bethnal Green Working Men’s Club —también creado por ellas— quien consolidó el género. De ahí vinieron otros espacios, como el Zeppelin club creado por la glamorosa Polly Betton, uno de los pilares de estas fiestas.
El popular Ric Rac Club está abierto para los aficionados de la música y la moda de todas las épocas. Así, el jazz de los ’30 y el french pop de los ’60 tienen un sitio especial en esta ciudad en la que, además, ha comenzado a mezclarse la música electrónica con los grandes clásicos del swing. Y la fiebre retro sigue, incluso acaba de abrir Vintage Patisserie, un negocio que no sólo ofrece comida de época sino que además realiza fiestas a domicilio: con menú, vajilla y servicio que aluden la nostalgia de los años pasados.
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