Las mujeres usaban el cabello recogido en una trenza o con tocado: era el estilo más aceptado durante el siglo XIX. Fue en tiempos de guerra, cuando la piloto Irene Foote decidió cortarlo radicalmente y llevarlo por sobre los hombros.

Hacia América se trasladó de la mano de su marido, el bailarín Vernon Castle. Del mundo de los aviones se pasó a la danza, con la que popularizó su aplaudido corte de pelo: el bob. La misma melena, pero sin capas ni estructuras mantendrá su protagonismo el 2018. Definido como la neoversión del histórico corte de Irene –muy asociado a Coco Chanel y Anna Wintour–, el blunt bob representa la liberación de los años veinte.

Mucho más rebelde que el clásico y despuntado, las top Bella Hadid y Kendall Jenner, Victoria Beckham, Emma Stone y Emily Ratajkowski han apostado por su versatilidad. Liso, rizado o con beach waves, su clave es que deje el cuello al descubierto.