“Veamos el partido con un asado. Pero sin ensaladas, para que no vengan las minas”. El territorio pelotero tenía una frontera divisoria de géneros clarísima. Sin discusión era un tema y mundo de hombres. Postal que está lejos de la realidad del siglo XXI,  pese a que los medios insistan en pegarse a esos días de choripanes sin vitaminas como acompañamiento.

Hay enviadas del sector informativo. Rostros fuertes de credibilidad (Connie Santa María, Mónica Pérez, Sole Onetto). Y las chicas saben de pelota. Pero el tono que se impone es el de los reportes de sus compañeros y noteros de matinal que siguen dirigidos a los hombres: Y en Brasil eso significa mucho trasero y beso forzado con las muchachas locales. ¿Algo parecido para las mujeres? Para nada. El reporte ‘para ellas’ es el eterno ranking de los jugadores más guapos.

Ver a los ‘gladiadores mundialeros’ es y será por siempre un gusto. Sus cuerpos parecen esculpidos con técnicas de la antigua Grecia, además de exudar un carisma ‘alfa’ que no se ve a cada rato en las calles (ni en todas las canchas). Es una gentileza extra de la Copa del Mundo.

Se agradece, pero el interés femenino en este siglo hace rato se futbolizó. ¿Alguien dudaría que Michelle Bachellet, Dilma Rousseff o Angela Merkel no saben reconocer a un jugador ‘adelantado’?

Hoy las mujeres no están aliñando la ensalada en los partidos. Están frente a la pantalla, sufriendo, alegando al arbitraje, opinando de técnica y estadísticas. No es feminismo. Es sólo la pasión por la pelota.

Se puede ver a las fanáticas en las gradas en cantidades apoyando a sus países. Las ligas femeninas ya no son anécdotas. Ver el Mundial es un panorama para compartir con amigos y amigas en bares, casas y restoranes.

¿Y si no les gusta el fútbol? Esas horas son personales para un sinfín de actividades. No necesariamente para perderlas, mientras el país se paraliza.

Un signo especial de este crossover es que Pelé no fue designado para llegar al estadio con el trofeo en su baúl Louis Vuitton. Gisele Bündchen, amante del balompié desde su infancia en el sur de Brasil, presentará la codiciada copa. Y está muy perdido quien piense que la supermodelo no reconoce a un jugador ‘adelantado’.