Una que partió a los doce años, cuando una bala perdida en un asalto a un almacén, lo dejó parapléjico. Acá nos cuenta de sus jornadas en el Centro de Alto Rendimiento, de sus sufrimientos con el kinesiólogo y cómo le gusta subir el San Cristóbal.

08:30 hrs. suena el despertador… me levanto y sufro porque no me gusta salir de la cama para tomar desayuno, pero estoy obligado para poder entrenar bien. Bajo rápido al casino del hotel, como en un segundo y vuelvo a mi pieza a dormir media hora más.

10:00 hrs. entreno hasta las 14.00… por lo general en el court central del Estadio Nacional, donde me espera el Gato, mi entrenador. Son las horas del día que más disfruto porque hago lo que me gusta y me exijo mucho. Algunas veces subimos el cerro San Cristóbal y hacemos competencia hasta la cima. ¡De bajada no me para nadie! ja ja ja ja.

14:30 hrs. almuerzo… en el casino con mis amigos; luego voy a descansar, duermo como media hora.

16:00 hrs. kinesiólogo… aquí me toca sufrir porque me hacen fuertes masajes, principalmente en los brazos que están un poco lesionados. Lo bueno es que después me siento mucho mejor y quedo listo para seguir el entrenamiento.

18:00 hrs. a levantar pesas… tengo mi rutina de dos horas de gimnasio. Con pesas, flexiones de brazo, ejercicios combinados de bíceps, dorsal, espalda, tríceps… Y también para los rotadores de los hombros. Más tarde, como en el hotel o en algún lugar cerca con mis amigos.

21:00 hrs. a la pieza…  converso con mis compadres de habitación, jugamos play station o vemos una película. Después, a dormir para partir de nuevo mañana.

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