Sergio Jadue (35, abogado, dos hijos) es otro muy distinto al que era hace cuatro años, cuando estaba en medio de la tormenta futbolera que destituyó a Jorge Segovia después de haberle ganado la presidencia de la ANFP a Harold Mayne-Nicholls, y que terminó poniéndolo a él, casi de carambola, al mando de la organización. 

Hoy todo está en calma. Más allá de que su cuerpo haya sentido el rigor de los años al mando de uno de los organismos más exigentes del país, se ve más joven, más ‘presidente’: bajó casi 20 kilos, aumentó las horas de ejercicios y el cigarrillo lo cambió por un vaporizador que guarda en el bolsillo de su chaqueta y al que le da un par de pitadas cada 20 minutos. Pero su momento también parece ayudarlo. Acaba de ser reelegido —el primer presidente en lograrlo—, y el año que viene, Chile será sede del mundial sub 17 y de la Copa América.

—Si hubiera sabido que iba a pasar por toda esa tormenta, ¿se habría presentado igual?

—Me hubiera presentado antes… No creía que iba a ser tan duro. No me conocía nadie, venía de un club chico. Lo que pasa es que no se dieron tiempo de conocerme. Ni siquiera los periodistas deportivos leyeron nuestro programa. Pero fui derribando mitos con trabajo. Se hablaba de poca experiencia internacional y resulta que soy vicepresidente de la Conmebol y miembro de dos comisiones FIFA. La gente pensaba que este era un presidente de transición, incluso había brujos en los canales de televisión que me daban seis meses… Todavía no termino mi primer mandato y ya gané el otro.

Sergio Elías Jadue Jadue nació en La Calera. Pero no siempre se llamó así. Antes de cumplir los 18 años, era Sergio Cortés, el mismo nombre de su papá, hasta que decidió llevar el apellido de su madre Gloria repetido por dos. Su padre partió a Canadá cuando él tenía menos de 10 años y nunca más volvió. Hizo casi todo el colegio en el Instituto Rafael Ariztía de Quillota. “Era muy desordenado, el tirador de tallas, pero siempre me fue bien”. Sin embargo, ni sus buenas notas lo salvaron de que lo expulsaran a un año de egresar. Hizo cuarto medio en el desaparecido colegio Paideia. “Un colegio mixto. donde lo pasé muy bien, muy bien”, insiste.

—Parece que le iba bien con las mujeres…

Sonríe en silencio y agrega: “No me quejo. Nunca me he quejado”.

Su amor por el fútbol se lo debe a su familia. Sus abuelos y tíos eran dirigentes de Unión La Calera. Hizo inferiores en el club de sus amores. “Llegué hasta la sub 16, ahí me echaron porque no tenía condiciones”, confiesa. Pero decidió seguir ligado al fútbol y sobre todo a La Calera, ya no vestido de corto, sino desde la dirigencia. 

Paralelamente, comenzaba a mostrar su faceta de líder, a la cabeza de movimientos y agrupaciones palestinas. Fue presidente de la juventud árabe en Chile, y luego, por tres años encabezó la comunidad a nivel latinoamericano. “Mis abuelos eran de Palestina y todavía conservamos las tradiciones, las comidas, los bailes”. En 1998 ingresó a estudiar Derecho. Primero en la Universidad del Mar, después en la Marítima. Aunque aprobó la práctica y su memoria, le faltó el examen de grado, por lo que no se tituló. “Me uní tanto al club en esa época que lo pospuse demasiado. Fue tema en su minuto, sobre todo en la familia, pero ya no lo tengo muy presente”, asegura.  

En noviembre de 2010 saltó a la ANFP. Se enfrentaban Harold Mayne-Nicholls, que iba por su reelección, con Jorge Segovia, entonces presidente de Unión Española. “Yo formaba parte de la lista de Segovia que ganó. Vinieron las inhabilidades. Se produjo una polarización completa en el fútbol chileno. Quienes participábamos del proceso vinimos a Santiago para intentar eliminar un artículo que inhabilitaba a la lista ganadora (artículo 164 letra I, que tenía relación con los vínculos comerciales de los dirigentes de un club. Lo primero que hizo como presidente fue derogarlo). En ese minuto nos fue mal y no logramos el quórum para invalidarlo. Entonces se planteó mi posibilidad en una reunión. Había dos candidatos. Nos presentamos y ganamos”.  Marcelo Bielsa, que había condicionado su cargo al de Mayne-Nicholls, renunció.

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—¿Quería seguir trabajando con Bielsa?

—Quería. Encuentro que es un muy buen técnico. Pero no hablo de Bielsa porque es pasado…

—¿Pensó en renunciar, quizás ese cargo no era todavía para usted?

—Me trataron mal y ni siquiera me conocían, pero no, no soy de renunciar. No soy de renunciar en nada.

Acaba de convertirse en el primer presidente en ser reelegido —si bien fue la única lista en presentarse a elecciones, obtuvo 46 votos a favor de su continuidad, tres en blanco y uno nulo—, y el año entrante Chile será sede del Mundial sub 17, convirtiéndose en uno de los tres países, junto con Japón y México, que han albergado todos los mundiales de fútbol de las categorías masculinas, y de la Copa América, torneo que Jadue siente como un triunfo personal. “Esta copa es muy importante para mí porque nosotros la trajimos”. Brasil era la sede, pero con el reciente Mundial y los Juegos Olímpicos de Río 2016, el calerano vio una oportunidad. “No era tema. Iba a ser en Brasil y punto. Pero ‘catetié’, me interesaba mucho traerla”. 

Luego de muchos viajes, reuniones y cafés, convenció a los timoneles del fútbol brasileño. “Estaban reticentes, tenían todo organizado, pero con la convicción que mostré, me dieron su venia”. 

En diez minutos, tuvo que redactar un documento en castellano y otro en portugués para convencer a la Conmebol. “Le mandé el correo a la hija de Severino Vasconcelos para que lo tradujera, con la orden de que guardara silencio absoluto. Nadie sabía nada de nada”.

La Conmebol le dio finalmente el visto bueno, firmaron el documento y la Copa América 2015 se trasladaba a Chile. “Por eso la siento tan personal, fue muy trabajada”, recuerda.

—¿Qué sería un fracaso en esta copa?

—Con el grupo que nos tocó, fracaso sería no pasar la primera ronda siendo además el organizador. Pero no ganarla tampoco lo es, porque no la hemos ganado nunca. No me pidan a mí que haga algo que no han hecho en 125 años.

—Y la posibilidad del mundial en Chile en 2030, ¿es viable?

—En algún minuto el mundial tiene que volver a Sudamérica y un país tiene que organizarlo. Es un tema país. Nosotros, a 10 años que se presenten las postulaciones, mostramos interés.

—¿Qué le parecen los mundiales de Rusia y Qatar? Organismos independientes de la FIFA investigan todavía esas asignaciones.

—Tienen todo el derecho a organizarlo, ambos países pertenecen a la FIFA. Nos acomodaremos todos. ¿Por qué siempre tiene que ser en Europa? Blatter creó dos comisiones de ética que están viendo estos temas…

Justamente Michael García, un exfiscal norteamericano que investigaba la concesión de estos mundiales renunció a su cargo dentro del Comité de Etica de la FIFA luego de que se le negara la apelación de un documento que aseguraba que no había irregularidades en las asignaciones. Para García sí las hubo. Consultado por este tema, el timonel de la ANFP decidió no referirse al asunto.

Y es que Sergio Jadue tiene una relación cercana con Joseph Blatter, presidente de la FIFA. Se escriben a menudo, se reúnen cuando coinciden en los viajes, él lo nombró en dos comisiones FIFA e incluso el suizo le mandó una carta felicitándolo por su reelección en la presidencia de la ANFP. En junio próximo, el máximo organismo del fútbol también se enfrenta a elecciones. Blatter, quien dijo que no postularía a otro período, iría por su quinto mandato de forma consecutiva. El chileno Harold Mayne-Nicholls, quien oficializaría su candidatura en enero, encabezaría la lista de oposición. 

—¿Le gusta Mayne-Nicholls de candidato?

Se acomoda en la silla, se toca la corbata, mira alrededor de su oficina: “Voy a votar lo que la Conmebol decida. Faltan siete meses, discutir sobre eventualidades y supuestos no es mi estilo”.

—¿Pero le gustaría un presidente sudamericano para la FIFA?

—Sí, claro.

—¿ Mayne-Nicholls es un buen nombre?

—… El reúne las condiciones reglamentarias y estatutarias, pero para mí no es tema una iniciativa personal, y que yo sepa esto en la Conmebol ni se ha tocado. A eventualidades no me refiero, soy presidente en ejercicio… Insisto, no me refiero.

—Como hincha de la selección, ¿qué le parece que lleguen extranjeros al equipo?

—La Constitución dice que ellos son tan chilenos como tú, pueden optar a lo mismo que tú, es cosa que leas la Constitución. Siento que cuando hay un vínculo sanguíneo son tan chilenos como nosotros. Sí me chocaría ver a un estadounidense, por ejemplo, que venga a Chile, cumpla cinco años acá y juegue por la selección.

Se acaba el tiempo. Lo esperan para una reunión. Ya se acostumbró a este ritmo de trabajo. Cuesta sacarle las fotos para esta entrevista…

—Le cambió harto la vida.

—¡Mucho! Es este cargo, donde voy me tratan de presidente. En La Calera entro a la panadería y me saludan como presidente. Es algo a lo que hasta el día de hoy no me acostumbro.