Desde el año pasado que el fotógrafo y el periodista holandés Rob Hornstra y Arnold van Bruggen tienen negada la visa para entrar a Rusia. ¿La razón? Un proyecto visual y digital llamado Sochi Proyect, que pretende mostrar la realidad de lo que no se verá por la televisión hasta el 23 de febrero.

“Los Juegos Olímpicos se llevan en la capital del verano de Rusia, donde casi no nieva y que además se encuentra rodeada de zonas de conflictos y eso es algo que el mundo tiene que saber”, comenta Hornstra a CARAS.

Desde el 2009, comenzaron a construir la disgregada historia. A través de la web, exposiciones de fotos y la reciente publicación del Atlas de Guerra del Cáucaso, se ha traducido a una decena de idiomas y ha viajado por el mundo contando la historia que el presidente Vladimir Putin no ha querido contar.

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Sochi se encuentra justo al otro lado de las montañas del Cáucaso, donde hay cincuenta pueblos diferentes. Repúblicas independientes o seudoindependientes, conocidas por un conflicto que se arrastra desde 1830. Chechenia, Osetia (la república donde fue la matanza de la escuela de Beslán en 2004) y Daguestán (desde donde vienen los terroristas que se adjudicaron el último atentado del Volgogrado) son las vecinas de Sochi y tendrán por estos días bloqueado el acceso a la ciudad.

“Llevábamos un tiempo viajando por toda la región, desolada por los conflictos y llena de refugiados. Cuando vimos que estaba en los JJ.OO. fue la oportunidad de que el mundo supiera y conociera la verdad de la gente que vive acá”, explica Hornstra.

Paisajes, retratos, extractos de cartas, familias enteras, viudas, niños, jóvenes, abuelos en la playa y todo cuanto sirva para retratar la realidad del lugar son los aspectos que se pueden ver en el libro y en la exposición. Siglos de silencio, que ahora aparecen contados por sus protagonistas.

“A medida que se acercaban los juegos, la idea se hizo más grande. ¡Pero qué importa si no hay nieve en Sochi, si ahora si quieres puedes hacerlo en Dubai! ¡Lo importante es tener plata, los 51 billones que han costado los juegos son la perfecta excusa!”, explica el periodista holandés.

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“El mar es negro, mis pantalones blancos, vine a Sochi a gastar mi sueldo. He ido a Hawai, a Niza y a Miami, pero nada se compara con este lugar”, dice una canción del balneario. “Yo nací en Sochi, y en un lugar tan frío como Rusia, te debes pasar un tiempo largo mirando el mapa y averiguar dónde hace más calor y eso fue lo que hizo Putin”, asegura Baslan Petrinovic, uno de los mayores opositores a la realización de los Juegos Olímpicos en este lugar.

Pero ¿cómo llegó Sochi a ser este paraíso de invierno? La respuesta es Roza Khutor, un centro de esquí y el argumento perfecto para que el 2007 Putin convenciera al jurado de los JJ.OO. que Rusia era mejor que Corea del Sur y Austria para la realización del evento deportivo. Todo mientras el mundo, atónito, veía cómo el gobierno ruso instalaba una pista de patinaje de hielo en Guatemala. Quizás, anticipando lo que se vendría; instalar hielo donde no existe.

A 45 minutos del centro de Sochi y en las montañas de Krasna Polyana, se encuentra este resort, donde se ubicó la Villa Olímpica. Las denuncias se encaminan a que Putin tendría intereses comerciales allí. Tiene sólo tres años de antigüedad y fue habilitado donde antes no habían comunicaciones, instalaciones ni transporte adecuado. Todo esto, como casi la completa realización de los juegos, no ha estado fuera de la polémica internacional. Los opositores aseguran que la corrupción, los intereses personales del presidente ruso, pero también la violación de derechos humanos y ambientales han sido los que encabezan la lista de problemas.

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Organizaciones como Vigilancia Ambiental en el Cáucaso Norte denuncia que en la preparación de los terrenos para las canchas de esquí se han talado 250 hectáreas de bosque, la aparición de cincuenta basurales, deslizamientos de casas y tierras, y una de las acusaciones más fuertes: la reubicación forzada de miles de habitantes a departamentos de sólo ocho metros cuadrados. Desde Human Rights Watch (HWR) también se reporta el corte de luz y agua. “Los Juegos Olímpicos son un desastre para nosotros”, comentó una habitante de Adler, a quince kilómetros de Roza Khutor y que asegura que su condominio fue derribado para construir otra de las polémicas obras que circundan a Sochi: las carreteras, las más caras de la historia, que han costado 8.7 billones de dólares.

Para la expropiación, poco se ha podido hacer, ya que según HWR cuando la ley rusa declara la tierra federal, la decisión es irrevocable. “Los juicios duran más de diez años y con los juegos olímpicos encima, no se podía pensar en abogados”, concluye.

Y como si no fuera poco, incluso hay dudas respecto a lo más importante en unos juegos invernales: la nieve. Las autoridades han dicho que sí. Se contará con el sistema de nieve artificial más grande de Europa, que incluye 400 cañones y 710 mil metros cúbicos de nieve, guardada de temporadas pasadas y protegida en las montañas del sol.

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“Sólo si es necesario, y los cañones con nieve artificial no dan abasto, pequeñas avalanchas caerán sobre las pistas”, aseguran los organizadores. Esto, con el fin de no repetir lo ocurrido el 2012, cuando, sobre las montañas de Roza Khutor, se celebró la competencia de esquí alpino donde varias competencias debieron ser suspendidas por la falta de nieve. El resto de los juegos se desarrollarán en espacios donde el clima no es un factor y donde el glycol, un químico que congela las superficies cuando alcanzan los ocho grados de temperatura, hará el resto.