Se trata de un tipo de deporte considerado como la evolución de un complejo modelo de entrenamiento funcional, que hasta hace no mucho tiempo estuvo reservado a deportistas de alto rendimiento, pero que como todo, se popularizó hace sólo algunos años. Primero en las ciudades más grandes de Estados Unidos y luego en las capitales más importantes de Europa. Ahora es el turno de Chile y de otros países de Latinoamérica. Quisimos ser parte de esta tendencia que cada día capta más adeptos en nuestro país. ¿Cómo nos fue?, aquí mi experiencia.

Hace tres meses empecé este entrenamiento en FAST Parque Oriente, una franquicia española que arribó a este lado de la cordillera hace aproximadamente un año y medio.
Seré muy sincera, siempre he creído que alrededor del trabajo físico y las dietas para el cuidado del cuerpo existen muchos engaños, y que con la electroestimulación sucede lo mismo. Pero puesto en marcha mi proceso fit, descubrí algunas verdades.

Este entrenamiento, es una gimnasia ACTIVA. La clave aquí está en hacer ejercicios mientras la máquina (dirigida por un kinesiólogo) está en funcionamiento. La buena noticia es que se trata de un entrenamiento personalizado, ya que hay un entrenador guiándote en los ejercicios y ajustando la intensidad de cada grupo muscular en función de tus objetivos y resistencia.

Son sólo 20 minutos, dos veces por semana. Rutina ideal si pensamos en los tiempos hoy, así, el sinfín de actividades que tienen nuestros trabajos ya no son un argumento válido para no hacer ejercicio, porque con este tipo de deporte se entrena rápido y de forma efectiva.

La mirada profesional habla de una técnica que utiliza una corriente eléctrica adecuada para causar una contracción muscular, de manera similar a los impulsos que envía el sistema nervioso central para controlar las acciones de los músculos. ¿En qué consiste? En la práctica, se trata de un traje con electrodos que cubre el cuerpo conectado a una máquina con diferentes programas de entrenamiento con los cuales se logra alcanzar en profundidad las fibras musculares que son más difíciles de activar por medio de un entrenamiento convencional.

Aquí, algunos beneficios de este tipo de entrenamiento que noté paulatinamente en los casi tres meses que llevo:

- Siento que trabajo mucho. Los 20 minutos son extremadamente suficientes para mi cuerpo, creo que no podría entrenar más que eso porque termino muy cansada. Con esto, considero que es muy cierto lo que sostienen los expertos en cuanto al tiempo que equivale si fuese un entrenamiento convencional: entrenar 20 minutos con electroestimulación equivalente a 90 minutos de ejercicios convencionales.

- No lastima las articulaciones. Por lo general sufro mucho con mis rodillas porque me las lastimé mucho durante mi adolescencia deportiva, por eso recomiendo este entrenamiento para las personas que les pasa algo parecido.

- Ayuda a perder peso. Entreno con el plan específico de entrenamiento para bajar de peso y, si éste es tu objetivo, el kinesiólogo te hará trabajar ejercicios cardiovasculares para lograrlo.

- Ayuda a reducir la celulitis. Estos cambios fueron los que más me impresionaron porque más allá de que no tengo mucha celulitis, con los kilos se nota más. Con este entrenamiento la piel de mis piernas está muy tersa y se nota.

- Los efectos no son inmediatos, hay que ser constantes con el entrenamiento e ir, por lo menos, una vez a la semana para notar los cambios. De hecho, yo empecé a notar los cambios en mi peso hace apenas tres semanas y en mi piel hace un mes. ¡Paciencia! Dicen que el que persevera, triunfa.

Finalmente, un tema importante a tener en cuenta es que en este lugar de entrenamiento no te solicitan exámenes físicos, ni te miden peso ni grasa corporal en el minuto en que comienza el entrenamiento, sólo hay un formulario de inscripción. Por eso, lo recomendable es hacer todas estas mediciones por cuenta propia para llevar un registro de los efectos del entrenamiento.

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