Dicen que la cantidad de jugadores de hockey sobre césped se triplicó en Argentina desde los años 90 y que una de las principales responsables de este fenómeno es Luciana Aymar, la bella y famosa jugadora que ha recibido los premios que ninguna otra mujer en el mundo ha logrado: ocho veces elegida la mejor de su disciplina. Le dicen Lucha como una derivación de su nombre y por su tremenda perseverancia, que llevó a esta muchacha de clase media de Rosario a convertirse en el rostro de un fenómeno pocas veces visto: la popularización de un deporte que en Argentina era casi exclusivamente para la elite. El pasado domingo 7 de diciembre, se retiró a los 37 años de los campos arropada por su selección albiceleste conocida como Las Leonas.

Luciana jugó 376 partidos en su carrera y realizó 161 goles, una cifra inédita que los comentaristas deportivos repitieron una y otra vez el día de su retiro. Fue una jornada emotiva su última presentación en la ciudad de Mendoza, donde Las Leonas se coronaron por sexta vez en su historia en el Champions Trophy, el certamen que reúne a los ocho mejores seleccionados de hockey sobre césped del mundo. Aymar aportó con dos goles y uno más en el desempate por penales en la final. En las gradas estaban su familia, sus amigos, el público que la sigue y la mayoría de las Vintage, como se les conoce al grupo de jugadoras que comenzó junto a Lucha pero que se retiraron mucho antes.

“Estoy llorando desde que salimos del hotel, pero estoy muy feliz”, afirmó Luciana en medio del sentido homenaje que fue seguido por toda Argentina. El ocho estampado en la camiseta fue el símbolo de la despedida: era el número que llevó Lucha durante toda su carrera, como Maradona utilizó el 10. Una inmensa tela albiceleste con el escrito Aymar, ocho, leyenda subió en una grúa hasta lo alto del estadio. Hubo fuegos artificiales y mucho llanto: una ex compañera suya la calificaba como “símbolo de la exquisitez, humildad, perseverancia, carácter, y rostro de la historia del hockey”. Argentina sufrió la partida de esta reina leona que siendo una adolescente miraba a Diego por la televisión y soñaba con cantar el himno patrio y representar a su país jugando al hockey.

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Su madre, sin embargo, entregó pistas sobre las razones del retiro de su hija y los planes que vienen para el futuro: “Como mamá, me gusta que haga otra cosa de la vida que es hermosa. No puede perdérsela de vivirla de otra forma”, señaló Nilda Aymar en el marco de las conmemoraciones.

Lucha lo dio todo por el hockey y en buena medida pospuso su vida personal. Hace algunos meses rompió con su novio, el actor argentino Michel Gurfi. Cuando ella tenía 32, también terminó con un hombre importante y ha reconocido el dolor que tuvo que enfrentar al encontrarse sola, mientras sus amigas estaban todas casadas y esperaban a sus primeros hijos. Pero Luciana ha confesado que desde pequeña su objetivo era lograr ser alguien diferente, como Gabriela Sabatini y el propio Maradona. “Desde chiquita imaginaba que no iba a tener una vida normal y ese es el precio que pagué”, señaló Aymar en mayo pasado. Pero no se arrepiente: dice que todo lo que dejó de lado —una familia propia, la vida social y haber faltado a eventos clave en la vida de personas que quiere— son decisiones que tuvo que tomar y tomaría nuevamente. 

La leona Aymar, la leyenda, es una mujer fuerte. Y para muchos, una diosa.