Ben Kneppers (30), David Stover (29) y Kevin Ahearn (29) se conocieron en Sydney en 2011. Surfistas e ingenieros mecánicos —oriundos de Estados Unidos— crecieron entre las olas de varios océanos y siempre sintieron una fuerte conexión con la naturaleza. Por eso advirtieron, en sus viajes por el mundo de una playa a otra, que la contaminación de plástico en los mares era un grave problema ambiental. En la búsqueda de una solución a ese problema surgió una gran idea con visos sociales: reciclar las redes de pesca y transformarlas en skates. Así nació Bureo Skateboards, un ejemplo de upcycling que busca convertir residuos en objetos de valor.

Bureo significa “las olas” en mapudungun. Eligieron ese nombre como una forma de honrar al “pueblo chileno y porque representa nuestra misión. Creemos que con tiempo y energía las olas de Bureo desarrollarán la fuerza necesaria para generar un real cambio”, dice Ben Kneppers, su co-fundador, quien llegó a nuestro país en 2012 para trabajar como consultor ambiental en Fundación Chile.

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Pero esta sustentable idea necesitaba financiamiento para poder ejecutarse. Primero se adjudicaron un fondo de 10.000 dólares de la aceleradora de negocios de la Northeastern University. Pero buscaron oportunidades más allá de Estados Unidos. Así fue como postularon a Start Up Chile de Corfo, una incubadora del gobierno que entrega apoyo a extranjeros. Se adjudicaron US$40.000 como capital semilla para comenzar el proyecto, para el cual debían radicarse en el país por seis meses.

Bureo Skateboards posteriormente fue lanzado por Kickstarter, una plataforma web de crowdfunding en la que cualquier persona puede aportar monetariamente a iniciativas creativas. Ben y sus socios recibieron US$ 25.000 para financiar la producción de las patinetas.

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¿Pero por qué eligieron Chile? Además de que contaban con un importante programa de apoyo a su emprendimiento, el nivel de basura en las playas en nuestro país es alarmante. Según el programa Científicos de la Basura de la Universidad Católica del Norte, el promedio de plásticos a nivel nacional es de 4,38 unidades de basura/m2, siendo las de la Región de Antofagasta e Isla de Pascua las más sucias.

“Nuestra idea original era reducir la cantidad de plástico en las playas y crear puntos de acopio en sectores costeros. Pero luego evolucionó hacia la creación de innovadores productos con los materiales recolectados. Queríamos además desarrollar un programa que pudiera beneficiar a las comunidades locales. De esta forma no sólo estábamos generando conciencia sobre este impacto ambiental, sino inspirando a otros a encontrar soluciones”, cuenta David Stover.

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Y no es un problema menor. Todo lo contrario. Mares y océanos se han convertido en grandes vertederos de plástico, residuo que tarda alrededor de 400 años en degradarse. De hecho un reciente estudio de la Universidad de Georgia en EE.UU., publicado en la prestigiosa revista científica Science, develó que cada año se arrojan al mar ocho millones de toneladas. Para hacerse una idea, si se colocara toda esa basura a lo largo de las costas de la Tierra, habría cinco bolsas de compras llenas de plásticos cada 30 centímetros. Y el futuro es preocupante. Según la investigación, en 2015 se lanzarán al mar más de nueve millones de toneladas y para 2025 se duplicará.

Del total del plástico que se encuentra en las playas el 10% son redes de pesca, las que son muy dañinas para la fauna marina. “Ante una multitud de desechos nos llamó la atención las redes de pesca porque son materiales altamente durables y una importante fuente de contaminación. Pasamos varios meses en un laboratorio de ingeniería de plástico para estudiarlas y desarrollar una fórmula de reciclaje para nuestros skates”, explica Kevin Ahearn.


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¿Pero cómo iban a recolectarlas? Para eso crearon Net Positiva junto al apoyo de la World Wild Foundation (WWF), el primer programa de reciclaje de redes de pesca creado en Chile, donde los pescadores pueden depositar sus redes viejas en distintos puntos. Y así comenzó la producción tras reunir entre 30 y 50 toneladas de este plástico.

Ben cuenta que “ahora estamos instalados de base en Santiago, pero trabajamos codo a codo con Comberplast, una empresa transformadora de plásticos que opera en San Bernardo. Es ahí donde cortan las redes, las convierten en pellets y luego se usan matrices para hacer los skates. Las redes de pesca las traemos principalmente de Coquimbo y Concepción, pero vivimos viajando por el país recogiendo nuestra materia prima”.

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Las tablas de los skates son manufacturadas en nuestro país y luego son enviadas por barco a Redondo Beach, California. Ahí, en  Satori Wheels, les ponen los soportes y las ruedas.  Siguen siendo consecuentes con su misión de cuidar el planeta. “Las ruedas están hechas en un 30% de aceite vegetal y en un 100% de plástico reciclado. En cuanto a la cadena de suministro, estamos tratando de asegurarnos de que somos responsables en cada paso del camino”, enfatiza David.

En dos años desde que se inició su emprendimiento no han parado de trabajar. Bureo está en su segunda fase de producción de 5.500 tablas y su objetivo de ventas para 2015 es de 20.000. Cada una tiene un precio de US$ 149  y se venden en su sitio web www.bureoskateboards.com

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Pero su labor no sólo se limita a fabricar skates. Actualmente recorren colegios de todo Chile y Estados Unidos dando charlas sobre su experiencia de vida ligada al emprendimiento, la sustentabilidad y el mar. “Una gran parte de nuestra misión  es crear conciencia. Es por eso que también estamos enfocados en hacer educación ambiental. Hemos visitado cerca de 40 establecimientos educacionales para inspirar a niños y jóvenes que existen soluciones positivas para grandes problemas y que nada es imposible. Sabemos que estamos muy lejos de ser la solución final, pero creemos que puede lograrse un cambio si todos nos unimos. Ver esto como un objetivo alcanzable nos hace felices”, explica Kevin.

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Estos amigos surfistas están eternamente agradecidos de la oportunidad que les ha brindado nuestro país y pretenden quedarse. “Siempre vamos a tener un centro de operaciones en Chile, aunque nuestro plan ahora es seguir creciendo con Net Positiva, desarrollar nuevos programas de reciclaje de plástico y ampliar la línea de productos que tenemos hasta ahora”, dicen.

¿Cuál ha sido la importancia que este trabajo ha tenido en sus vidas? Los tres se emocionan al responder. “La experiencia en general ha sido increíble. Es una cosa especial cuando encuentras una forma de aplicar tus pasiones en el trabajo. Todos los días sigue siendo un reto, pero es genial cuando escuchas comentarios positivos sobre el proyecto que nos confirma que estamos trabajando en una causa en la que creemos”.

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Para Ben, David y Kevin hay tres frases que siempre hay que tener en mente en este arduo camino como emprendedores: Sueña en grande, vive simple y disfruta el camino.