Entre ellos hay mucha atracción y química. Eso se nota. Comparten aficiones, gustos, historias deportivas gloriosas y se entretienen mucho cuando están juntos. Se respetan sus pasiones y obviamente sus silencios. Se quieren y se necesitan. Por eso decidieron vivir juntos y, desde hace más de seis meses, “Lucha” está casi siempre a su lado.

Se conocieron en sus mejores tiempos como grandes campeones de sus disciplinas.“Tenía mucha admiración por él como tenista. Lo seguía en los torneos. Nos cruzamos en diferentes juegos olímpicos, pero era un saludo de deportista a deportista. Los dos nos seguíamos por las redes sociales y cuando me retiré en 2014, él me mandó un mensaje privado felicitándome por la carrera que había hecho y que me deseaba lo mejor para el nuevo camino de mi vida. Yo había hecho lo mismo cuando él se retiró. Fue en el torneo de tenis que se juega en Miami donde nos dimos una oportunidad y comenzamos un proceso de conocimiento mutuo”, cuenta Luciana.

Dice que una de las cosas que más le gustan es su caballerosidad. “Además, es muy humilde habiendo sido el deportista que fue. Yo soy refeminista igual, eh, pero Fernando es muy atento conmigo desde el minuto que me conoció y esa fue una de las cosas que me enamoró de él. Respetamos nuestro espacio y tiempo, ninguno está tan encima del otro. Cada uno tiene sus actividades, más allá de que estemos juntos”.