Si bien “sobre gustos no hay nada escrito”, hay ciertas convenciones sociales que dictan normas generales cuando de decoración se trata. A continuación van algunos consejos para no caer en la tentación de lo sobrecargado. 

En este listado no hay un pecado peor que el otro, a excepción de la combinación de más de uno, con lo que deberás rogarle clemencia a los dioses deco para que no desaten las penas del infierno sobre tu vida social. Sin un orden específico, comenzamos:

1. Funda plástica. Ya sea cubriendo el sofá, las sillas del comedor o cualquier otro mueble al que se le quiera proteger el tapiz. Nadie niega la utilidad del forro impermeable, que puede salvarle la vida a un mueble ante una trágica muerte por vino tinto o, peor aún, rastros de papas fritas. Resiste esta útil tentación e invierte en educar a tus visitas y, para emergencias, recurre a un quitamanchas. En el peor de los casos tendrás que retapizar cada cierto tiempo.

2. Pared de espejo. Hay una línea muy fina que no debe sobrepasarse con el uso del espejo. A veces puede resultar ser un recurso útil para ampliar espacios pequeños, pero debe hacerse con mucho cuidado, optando por un vidrio liso y sin tintes dorados o ahumados, ahí se pierde todo intento de glamour. Si insistes en tener un espejo XXL, mantenerlo pulcro es un must, marcas de dedos son simplemente inaceptables.

3. Candelabro o lámpara araña. A menos que vivas en una mansión con cielo en doble altura y con una mesa para un mínimo de 12 comensales, es mejor buscar una opción menos invasiva para iluminar el comedor. Lo principal en la decoración es dejar que cada elemento tome un protagonismo, sin recargar el ambiente.

4. Antigüedades en mal estado. Hay mucho estilo en los muebles y decoración vintage, pero que estén en mal estado no es parte de su encanto. Para rescatar la historia que hay detrás de cada artículo es importante invertir en su reparación, limpieza y mantención. Si se trata de piezas delicadas, ubícalas sobre superficies firmes y fuera del alcance de manos destructoras.

5. El tele en el living. Herencia de la cultura estadounidense de usar el living como sala de estar o family room, tener un televisor en el living debe tratarse con delicadeza. Una buena alternativa es camuflar el aparato dentro de un mueble, de manera que cuando se quiera mantener una conversación, la pantalla no distraiga a los invitados. El televisor debe formar parte de la armonía de la habitación, sin llevarse el protagonismo.

6. Alfombrita. La alfombra de una habitación debe cubrir la mayor área posible. Pequeñas ‘estampillas’ de alfombra achican visualmente los espacios y le restan funcionalidad a la alfombra como la pieza que ‘une’ los demás elementos decorativos. Hay ciertas cosas en las que no vale la pena ahorrar -ni en precio ni en tamaño- las alfombras son una de ellas.

7. Paredes saturadas. Suele ser un ‘problema’ común en las casas de las abuelitas, que han acumulado décadas de fotos familiares y ya no tienen espacio para colgar una más. Lo único que se logra al llenar las paredes de cuadritos, espejitos, platos de loza, casitas, etc., es saturar la vista, hacer más pequeño el espacio y oscurecer los ambientes.

Aún cuando estos pecados pueden ofender a los dioses deco, si tú estás en paz con tus transgresiones y te sientes cómodo en tu casa, estos errores no tendrían por qué alterar tu vida diaria. Pero si estás buscando crear ambientes modernos y con algo de cultura decorativa, es bueno tener en consideración estas reglas para lograr espacios con armonía y que reflejen tu mundo interior.

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