Siempre me ha gustado mucho lo estético, mezclar colores, estampados, texturas y acabados, pero a la hora de decorar –o incluso vestirme- no siempre resultaban en armoniosas combinaciones. Lo bueno es que, como todo en la vida, la decoración y combinación son artes y se pueden perfeccionar aprendiendo de los errores y puliendo el gusto.

Gracias a revistas, blogs, Pinterest y vistosas vitrinas es fácil encontrar inspiración de cómo decorar los espacios para que reflejen una mezcla de elegancia y sofisticación con acogedora comodidad. Claro, tener plata y tiempo ayudan, pero lo más importante es seguir el instinto y tratar de plasmar en paredes y muebles ese lugar soñado que existe en nuestra imaginación.

En la búsqueda de los elementos precisos para decorar mi nueva casa, aprendí varias lecciones que como decoradora autodidacta quisiera contarles para que no cometan mis errores y compartir los aciertos logrados.

  1. Escoge en qué invertir: ya sabemos que ‘lo barato cuesta caro’, pero a veces lo barato es precisamente la mejor opción, especialmente si tienes niños chicos (o piensas tenerlos en el corto plazo). Las cosas finas y delicadas deben estar en sitios fuera del alcance de pequeñas manitos que inevitablemente dejarán sus marcas y aquellos muebles que serán víctimas de vasos de jugo, yogurt y galletas deben ser lo suficientemente resistentes para soportar los embates infantiles. Por ejemplo, un sofá de cuero puede ser una inversión inicial mucho más costosa que uno tapizado en tela, pero durará muuuuchos años en buen estado y es de fácil mantención. Por el contrario, una fina mesa de centro con delicados tallados podría tener una lamentable decadencia.

  2. No te conformes: no dejes que las ganas de tener todo listo lo más pronto posible te juegue malas pasadas tomando decisiones apresuradas que lleven a conformarte con algo ‘piola’ versus ese elemento perfecto que estás buscando. Ten paciencia, ese espejo, cojín o florero ya aparecerá y cuando lo encuentres ángeles cantarán en el cielo.

  3. Think outside the box: a los gringos les encanta este concepto de ‘pensar fuera de la caja’, salirse de lo común. Busca muebles y elementos decorativos en lugares diferentes a los que usualmente visitas, desde tiendas de segunda selección hasta aquellas a las que no sueles entrar; las liquidaciones son buenas oportunidades para incorporar pequeños lujos a tu hogar. Y no descartes las compras por Internet (amerita una columna aparte), el despacho a domicilio todo lo puede.

  4. Juntos, pero no revueltos: a veces cuesta decidirse por un solo estilo y caemos en la tentación de mezclar piezas de diferentes tendencias que no resultan bien. Por ejemplo, si no puedes decidirte entre una onda moderna y lo vintage, separa ambas tendencias y ponlas en habitaciones separadas, así cada pieza tendrá un ambiente único y que refleja una parte de tu personalidad.

  5. Sin miedo al color: rojos furiosos, morados intensos e incluso anaranjados son tonos ‘peligrosos’, pero aplicados con delicadeza pueden dar mucha vida. Lo importante es combinarlos con colores neutros para no saturar el ambiente.

  6. Menos es más: puede que esté de más decirlo, pero mientras menos elementos hayan en el ambiente, más se lucirán. No se trata de minimalismo pero sí de recato y mesura. La gracia de tener varias habitaciones es repartir las cosas por toda la casa, que nada se vea ‘apelotonado’.

  7. Si no te gusta, cámbialo: perdí la cuenta de cuántas cosas compré y luego cambié porque simplemente no me gustó cómo quedaron en la realidad, en mi mente se veía mejor. Lo mismo pasa con el orden de los muebles. Si la configuración del living no te convence, mueve las cosas hasta que llegues a un orden que te satisfaga.

  8. Huincha de medir, tu mejor amiga: mide todo. Todo. Un centímetro de más o de menos hace grandes diferencias. Antes de salir de compras mide los espacios donde quieres poner tus muebles para que no cometas el error de comprar la medida equivocada y tener que cambiarlo.

  9. Recicla: no se trata de acumular cosas como Diógenes, pero guarda para posteriormente reciclar. Puede que en estos momentos vivas en una casa más pequeña y no te quepan todos tus muebles, si no estás convencida de venderlos, guárdalos para cuando puedas volver a utilizarlos. Al igual que las decoraciones. Si el marco de una pintura ya no combina con el nuevo tono del living, cambia el marco, no compres un cuadro nuevo.

  10. Prioriza y ahorra: en pos de la buena salud de tu cuenta bancaria, no hagas todos los gastos de una sola vez. Haz una lista de todas las cosas que quieres hacer, comprar o reparar y organízalas en orden de importancia. Atiende lo urgente primero y ve dejando las cosas secundarias para más adelante.

Algo muy importante que he aprendido es que la decoración y equipamiento del hogar son procesos constantes y el gran valor que tienen a su favor es el tiempo. Tómate el tiempo de definir tus espacios, tus gustos y preferencias. Después de todo, tu casa es el reflejo de tu ser más íntimo y debe ser el lugar donde te sientas más a gusto en todo el mundo.

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