He tenido la fortuna de ir de vacaciones a Miami en varias ocasiones y en cada viaje traigo algo especial para mi casa, porque las tiendas gringas tienen material de sobra (y a precios bastante más accesibles que en Chile). Pero en todas esas idas y venidas, por cosas de itinerario, jamás había entrado a una tienda IKEA, cosa que por primera vez hice en el viaje de este año.

Me habían dicho que IKEA era espectacular, tanto por sus económicos precios, como por la amplia variedad de productos, pero nunca imaginé lo que me esperaba tras esas puertas pintadas de azul y amarillo.

Pero es todo lo que creía y más. El recorrido es similar al de nuestro HOMY, de hecho es lógico que se inspiraron en el gigante escandinavo, con diseños de dormitorios, living, comedores, cocinas completamente equipadas con electrodomésticos y todo, escritorios, salas de estar, hasta talleres de manualidades. Todos los ambientes que uno pudiera imaginar para la casa están presentados en vistosas configuraciones, que además son increíblemente accesibles financieramente. Sufrí en esa tienda por no poder traerme todo. Había un sofá-cama supersencillo y costaba como 300 dólares, era bello, por lo que me batí los sesos pensando en cómo lo podría traer a Chile… todos los cálculos lo hacían inviable.

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Cuando llegué al sector de los clósets y artículos para ordenar y organizar cajones, perdí la cabeza. Compré unas cajas para los zapatos (SKUBB US$7.99) que vienen en packs de 4, todas plegadas y se arman con un cierre que las deja en 3D. Hay espacio para en promedio, 2 pares de zapatos y las puedes apilar una sobre otra. Me traje 6 de esos packs, y le dije adiós al desorden de zapatos en mi clóset.

Luego vendría otra prueba: Departamento niños. Le compramos a mi hija una mesita blanca de madera y dos sillas, todo por la módica suma de US$80 (20 cada silla y 40 la mesa). Otras compras fueron un casillero para el baño de servicios por US$25, y dos repisas metálicas para las toallas a US$19.99 cada una (son maravillosas, porque resolvieron el problema de dónde dejar las toallas secas en uso), unas cajas de tela para los juguetes de mi hija, juguetes de felpa y velcro para ella, y un delantal para comer. Compré también una maleta de mano por 10 dólares –sí, 10 dólares- y una mochila para el computador por 20, además de cubiertos, organizadores de cocina, cortadores de galletas y unos regalitos para la familia…su clásico “lo vi y pensé en ti”.

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No gasté más de US$300 y creo que una maleta entera tenía cosas IKEA. Como todo viene desarmado y en caja, los metimos dentro de las maletas tal cual y no tuvimos problemas. El drama fue volver a Chile sintiendo la angustia de no tener un IKEA cercano del cual echar mano. Es que lo atractivo de esa tienda no es tan solo lo barato y bonito, sino que también lo novedoso. ¡Es que a los suecos se les ocurre de todo! Jamás había visto esas cajas para organizar zapatos ni los cupcakes y frutas de felpa que le compré a mi gorda.

Así como he leído en Internet artículos que especulan con una película de Friends o la llegada de Sephora a Chile, también me he encontrado con falsas esperanzas de que IKEA aterrice en tierras nacionales. ¡Qué maravilloso sería! Bueno, al menos BuscaLibre trae artículos desde IKEA USA a Chile con tarifas de flete bastante convenientes, y ese es consuelo suficiente hasta aquel añorado día en que los dueños de IKEA decidan seguir los pasos de sus compatriotas de Volvo y H&M y traigan la alegría de la baratura y el diseño sueco a nuestro rincón del planeta.

 

 

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