Debo confesar que aún no he visto la serie de Netflix sobre las reclusas que visten de naranjo, pero me gusta el juego de palabras que hace el título y por eso lo ‘tomo prestado’ para este post.

El negro va con todo cuando de ropa y moda se trata, aunque en decoración es uno de esos colores a los que uno tiene que tenerle cierto respeto. Es posible que demasiado negro no quede bien, dando un aspecto demasiado lúgubre o frío a espacios que no lo necesitan. Por eso, siguiendo la idea de que así como en la vestimenta el negro es el comodín, a mi gusto en la decoración ese color es el gris.

Buscando los colores perfectos para mi casa ‘descubrí’ el gris en todos sus matices. Gris perla, plateado, pizarra, etc., y vi que combina a la perfección con prácticamente todos los colores, transformándose instantáneamente en mi neutro favorito.

Mi living-comedor tiene una gran pared que atraviesa los dos espacios, por eso cuando decidí empapelarla y convertirla en un feature wall (muro destacado) busqué un color neutro que soportara los tonos que quería para ambos ambientes, escogiendo un papel mural blanco con plateado con un diseño de grandes trenzas que se entrelazan en sentido vertical. El plateado es suave, los destellos de brillo solo se ven desde ciertos ángulos, por lo que no da la sensación de estar dentro de una gran bola disco. Las paredes restantes del living-comedor y pasillo de entrada son gris perla y son la base perfecta para destacar elementos decorativos en blanco. Curiosamente, un suave tono de gris resulta bastante más cálido y hogareño que el clásico blanco inmaculado tan característico de las paredes antaño.

El living lo completé con una alfombra (comprada por internet) blanca con gris con diseño chevron, un cuadro del HOMY que simula una puerta de dos hojas con detalles en plateado y un sitial tapizado en una tela gris con hilos plateados que ‘une’ todos los muebles y elementos decorativos con armonía.

Tanto gustó la combinación con gris que repetimos la idea en el escritorio, combinando paredes en un tono un poco más intenso y un feature wall con papel mural simulando un antiguo periódico en tonos sepia. La pequeña habitación –desde donde escribo estas líneas- se ve mucho más amplia e iluminada, ya que el suave gris piedra refleja la luz natural sin encandilar, creando un ambiente ideal para ser creativo sin perder la concentración.

Siguiendo con mi analogía de la ropa y el uso de colores: el negro va con todo, pero no todo (o todos) va con el negro. Lo mismo pasa en decoración. Sí, el gris es un buen color para tener en mente como alternativa al blanco, pero siempre va a depender de los espacios de que se trate, la luz natural con la que se cuenta y los tonos con los que se pretende combinar.

Para mí el gris es el nuevo negro y quizás resulte serlo para ti también, pero también podría serlo el beige, el rosado o el azul. El mensaje es atreverse a salir de lo común, buscar un color, un mueble o elemento que sea diferente a lo clásico y que te defina por completo, total, tu casa es tuya y tiene que ser un reflejo de ti.

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