Pinterest, Instagram, Twitter y Facebook son sólo algunas de las redes sociales más conocidas con las cuales tenemos acceso no únicamente a noticias, sino también a decoración, combinaciones y estilos. Para la industria es difícil competir con este tipo de plataformas que evolucionan a una velocidad casi imposible de alcanzar. Es por esto que CASACOR 2014 quiso innovar, introducir nuevas tendencias y propuestas más jugadas. Debía existir una iniciativa mucho más transgresora y audaz.

De esta manera, dentro de las bases se exigió a los concursantes elegir un color. La idea era dejar a un lado las cómodas, bonitas y clásicas combinaciones, para así exponer proyectos más atrevidos. El director de CASACOR Chile, Eduardo Hameau, explica que “en una muestra de este tipo uno espera ver ideas que vayan más lejos. Siempre hay decoradores que están empujando hacia adelante, pero esta vez todos estarán obligados a hacerlo”.

El objetivo es que la exhibición sea capaz de dar color a través de distintos recursos y para ello, explorar con muebles, tapices, maderas, alfombras y más. “Hoy en día cuando tú vas a Milán o Sao Paulo, te encuentras con que las propuestas más jugadas y atractivas incorporan mucho colorido”, señala Hameau.

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¿Un lugar monocromático? No se trata de eso. Más bien, la idea es que cada espacio sea recordado por la predominancia de un tono. Para esto, se requiere de mucha creatividad de parte de los profesionales, sobre todo considerando que este año no habrá un tema guía. “Ellos tuvieron que elegir una ubicación entre los más de treinta espacios que hay y debieron postular a tres colores de su preferencia. Después, en función de la cantidad de participantes, se definieron los lugares y tonos”, explica Hameau. Y agrega:  “Queremos que este evento sea más arriesgado y que efectivamente el público note un cambio”.

La importancia del color es el punto de partida, tema transversal para los diseñadores y un factor determinante en el proceso creativo. A través de él se pueden establecer distintos climas y modificar los espacios. Para el decorador Roberto Cancino, éste es fundamental ya que siempre evoca un estado de ánimo, “puedes estimular o calmar a alguien con un color”, dice. Al momento de tomar un proyecto, él está consciente de que el tinte pondrá en juego muchos factores. “Si le colocas a un niño inquieto una gama muy estimulante, vas a exacerbar ese estado y va a terminar siendo un problema”, ejemplifica. ¿Un color? “El azul índigo porque es elegante y profundo”, dice. Para su colega Mariola Arteche es simple, el blanco no es un color y el resto “unifica y ayudan a que los objetos conversen entre sí”. La experta cree que le dan elegancia y carácter a los espacios. A ella le gusta mucho el tono visón. El también decorador Julio Maturana dice que el color es una de las herramientas básicas en el interiorismo y tiene mucho que ver con el efecto final. “Puedes tener forma y volumen adecuado pero si la tonalidad es inadecuada, más vale que no hubieras hecho nada”, señala. Su tono, el rojo laca china.

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En los muros. Para algunos un soporte, para otros, un protagonista. Justamente a Cancino le acomoda más la primera opción, así puede resaltar la tonalidad de otros elementos a los que les da atención. “Si es un espacio de tránsito o uno comercial, uso pigmentos mucho más fuertes, pero para proyectos residenciales me gustan más tranquilos”, cuenta. Para Arteche, depende. A veces el muro es la estrella y lo resalta con tratamientos de tintura, pero otras, es sólo una base. “Muchas veces combino las dos cosas, le doy cierto protagonismo a unos, pero a otros los mantengo como contenedores”, afirma. En un ambiente “a lo Maturana” la muralla perfectamente puede desviar todas las miradas. Le gusta incorporar papeles y telas. “A mí me fascinan los muros entelados, me parecen muy cálidos y eso se ve espectacular, teatral y dramático. Un baño de visita se puede ver encantador tapizado entero en animal print o piel de pitón”, puntualiza.

En el tapiz. “Es el punto principal para colorear un ambiente”, dice Cancino. El prefiere tonos más tranquilos en paredes e intensidad en los tejidos y alfombras. “En general cuando llego a casas de clientes, la alfombra está perdida en medio de tapices y muros, todo compite con todo. Intento devolverle el lugar a la alfombra, no hay nada como un bordado antiguo”, dice. Mariola Arteche cuenta que uno de los puntos en donde más agrega color es en la tapicería, “es uno de los aspectos en donde más suelto la mano”, añade. Maturana se atreve a todo. La mayoría de las veces el sofá principal es de un color neutro y los sillones, puffs y cojines aportan con más tintes, texturas y diseños. “La gente sub 40 es osada y opta por el sofá turquesa con la alfombra negra, eso me encanta porque ver una casa entera de color beige es para suicidarse de lata”, afirma tajante.

En el arte.Los tres coinciden en que es un must al momento de decorar. Cancino usa tonos suaves en los muros para darle color a los proyectos a través de este ingrediente: “si mi cliente tiene la posibilidad de invertir en ello, prefiero darle el protagonismo que se merece. Eso habla mucho de la identidad del usuario”. Mariola dice: “Trato siempre de que los colores más atrevidos se manifiesten a través del arte”. Para Julio Maturana éste es ideal para brindar tono y calidad, “es uno de los elementos que más poder tiene, puede realzar o derribar un espacio”.

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La luz. Respecto de este ítem, Cancino le da extrema importancia al horario en que va a ser usado ese ambiente porque “es muy distinto un espacio que se vive sólo de día a otro que gana protagonismo de noche o que no tiene luz natural”. Para él la iluminación juega un rol muy importante porque completa el proyecto. Arteche considera que el alumbrado es muy relevante y siempre es mejor intervenirlo. “Generalmente trato de incorporar luz para resaltar los pigmentos. Me gusta que mis atmósferas sean cálidas”, agrega la diseñadora. Maturana es tajante, “es la estrella, incluso más importante que el color, por la sencilla razón de que la luz da color”. El decorador prefiere el led cálido porque consume poca energía.

¿Y el cliente?“Hay que adaptarse al usuario y los colores deben representarlo”, concluye Cancino. El experto busca generar un ambiente que le permita a la persona poder seguir completando su espacio y que no se sienta invadido. Para Mariola Arteche la combinación de tonos resulta de la conversación con el cliente y cómo pretende vivir sus espacios: “Hay que tener claro cuáles son los lugares más importantes para él y cómo los ocupará”. Julio Maturana cuenta que su rol es saber interpretar a quien lo contrate. “Ese es el papel de un buen decorador, no imponer tu gusto personal, pero claro que conmigo es imposible un resultado desapercibido. ¡Antes muerto!”, dice entre risas. 

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Puertas afuera. Jardines, patios y terrazas se transforman a lo largo del año, rara vez se mantienen estáticos y el color es una de las razones: marca las estaciones. La paisajista Pía Passalacqua cuenta que “usamos el color como potencia, una gama que vaya predominando en el jardín según la época del año”. Y añade “tratamos de que el colorido pase a ser algo natural, que la gente piense que siempre estuvo ahí”. Para distribuir los tonos en el espacio hay que fijarse en todo lo que lo rodea o “puede pasar a ser una confusión en vez de un aporte”, señala. En la coloración también pueden aportar los árboles, troncos, maceteros y muebles de terrazas. En los jardines de Passalacqua, el verde es el más importante porque “es un color que siempre está y junto con el gris, aportan mucho”. ¿Las especies? Entre sus básicos están los agapantos, las verónicas y las astromelias. Las claves en sus intervenciones son tres: que parezca del sector, que se potencie a través de un buen volumen y tener cuidado con el traspaso de un color a otro.