”Una cosa es tener acceso a ciertos productos y otra muy distinta es saber utilizarlos. En ese sentido Chile dio un salto impresionante en los últimos cinco años”, reflexiona el argentino Alberto Robredo, director de Casa Foa a cuatro meses de que el celebrado evento vuelva a capturar la atención de los amantes del interiorismo, el paisajismo y el arte del país.

No lo dice sólo por lo que ha vivido en sus continuos viajes a nuestra capital, sino también por el cambio que ha observado entre los distintos actores del rubro. “Nos ha sorprendido gratamente el mercado chileno. Hay mucha creatividad pero la industria local comenzó a entender que no se trata solo del precio, sino de la calidad de los productos, de la aplicación y el uso que se le entregue”.

IMG_0785 Casa Foa llegó a Chile hace tres años. Antes de su primera versión realizada en Isidora Goyenechea con La Pastora, fueron contactados por 96 profesionales del rubro. Para la segunda, levantada en el ex edificio consistorial de la Municipalidad de Lo Barnechea, sumaron más de 470 y ahora ya van en 700 el número de los interesados en participar. The-Wooden-Walk-In-Closet---Ricardo-Bagnara-Calvo002 “Hoy, lo que buscan las distintas compañías es presentar sus productos en una aplicación real donde puedan mostrar hacia dónde va la decoración y la arquitectura. Chile tiene muchísimo que mostrarle al mundo, existe el potencial para convertirse en exportadores de tendencia y cultura”, afirma el argentino que hace 17 años participa del evento que nació de la mano de Mercedes Malbrán de Campos y cerca de 50 colaboradores. Este año, la exposición que aspira a convertirse en la plataforma de decoradores y fabricantes, mezclará lo tradicional con la vanguardia, como las casas modulares. 14-9001 Los trabajos en el Centro Cultural Montecarmelo ya están a toda máquina, aunque el resultado se exhibirá al público sólo entre el próximo 9 de agosto y el 10 de septiembre. Lo único que se sabe hasta el momento en que el concepto es la mezcla de dos estilos opuestos, el colonial y el industrial. La representación en 12 metros cuadrados de lo que es vivir en una vivienda mínima será una de las instalaciones donde el público podrá interactuar con los artistas. Recorridos patrimoniales, talleres y actividades culturales para toda la familia también son parte del programa. “La invitación es a pensar en todas las formas que existen de cohabitar en espacios determinados”, explica Robredo.