La mutabilidad del metal: La versatilidad del cobre y su carácter cálido es lo que quiso mostrar la decoradora Paula Gutiérrez en este estudio en donde priman las mezclas de estilos y texturas. Muebles de diseño brasileño se fusionan con maderas tropicales, paneles de seda, un cuadro de la artista visual Francisca Montes e iluminación italiana, borrando los límites de lo clásico y lo contemporáneo. “Está enfocado a una persona de buen gusto. La idea es demostrar que sí es posible complementar objetos de mucha calidad, con muebles completamente normales, pero con un estilo único, fusionando materiales tan variados como cuero, madera, terciopelo, seda, vidrio y lana”, explica Gutiérrez. En la sala de estar destacan los paneles de seda pintados a mano, jarrones Qianlong de siete capas de vidrio y lámparas de cristal de roca. Cada uno de los detalles se intensifica gracias al colorido y la textura del cobre, que entrega modernidad y calidez. “Este material suele relacionarse con lo artesanal, pero acá queda claro que también puede incluirse en una decoración de alto estándar. El colorido y texturas únicas del cobre entregan modernidad a los espacios clásicos y calidez a los contemporáneos”, concluye.

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Coleccionista de arte: Este Bachelor’s Path ambientado por el decorador Jorge Letelier está inspirado en un ejecutivo de negocios joven, intelectual, amante del arte, la buena vida y los viajes. Franela gris, sillones modernos, luces led y una chimenea ecológica le dan el toque actual a un espacio en el que las piezas de colección y las esculturas son las grandes protagonistas. Es que el trabajo de este decorador chileno —que ha desarrollado la mayor parte de su carrera en Nueva York— siempre ha tenido el arte como punto de encuentro, por lo que esta no fue la excepción. En las paredes destacan los cuadros de creadores como José Balmes y en las mesas resaltan esculturas de Joan Miró, un buda de mármol del siglo XIX, candelabros con historias y un jarrón de alabastro italiano de 1820.

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Mirada retro: Los años 60, la yuxtaposición de colores y la libertad a la hora de ambientar, fue el estilo que el estudio Grisanti + Cussen —compuesto por los decoradores Hugo Grisanti y Kana Cussen— eligieron para darle vida a este living. Remarcando la nobleza de los materiales, se enfocaron en un matrimonio joven, con un largo currículum de viajes. “Es un lugar cálido, en el que dan ganas de estar. Por lo mismo, intentamos conseguir un escenario que transmitiera historia y mezclamos objetos nuevos con otros más antiguos. El juego está en saber unificar de forma armoniosa cada detalle”, explica Hugo. Hay madera, piedra, mármol y algunos paños pintados. El toque verde lo dan las plantas, mientras que el arte es integrado gracias a dos cuadros sinéticos de Amalia Valdés, artista chilena que utiliza la geometría a través de patrones que se organizan en una cuadrícula. “Los demás son objetos decorativos recolectados en viajes. La idea es que se note que el espacio tiene vida, dotado de carácter… ¡No es un departamento piloto!”, asevera Grisanti.

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Espacio rústico: Este comedor de uso diario está pensado para que lo habite una familia interesada en compartir y disfrutar de la buena mesa. Su decorador, Carlos Gallardo, quiso incluir materiales cotidianos, poco pretenciosos, que le dan un toque cálido y rústico al ambiente. “La idea es demostrar que las texturas más simples pueden generar una sensación de hogar”, comenta el experto. Para lograr su objetivo, él y su equipo se embarcaron en la labor de recoger palos en la orilla del lago Ranco en la Región de los Ríos. Con ellos crearon la lámpara que se impone con su look campestre. La mesa y las banquetas fueron construidas con madera de pino, “la típica que encuentran en cualquier negocio” y las vajillas creadas por la ceramista Claudia Hidalgo. Los artículos de greda, las pieles de vizcacha y el cuadro de la galería Yellow Korner, en tanto, son el complemento ideal para lograr un ambiento de calidez. “Es un comedor multifuncional, en donde se pueden hacer comidas, reuniones o picoteos. Cada elemento de este espacio tiene una doble utilidad, por muy básico que parezca”, explica Gallardo.

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Toques masculinos: En el loft de la foto superior, basta hacer un touch desde el teléfono celular para que las luces cambien la escena dependiendo de la intensidad que se desee. Un sistema llamado Casambi permite que el usuario maneje las tonalidades sin mayor esfuerzo. Esa fue la novedad que el decorador Leonardo Zúñiga quiso incluir en este espacio enfocado a un hombre de 35 a 40 años, aficionado a las tecnologías y la cultura. “Nos inspiramos en el diseño chileno e intentamos generar un ambiente variado, por lo que mezclamos distintos materiales. Como un piso de OSB, aglomerado y detalles en cuero”, comenta Zúñiga. En las paredes, cuelgan cuadros de la artista visual Teresa Aninat. “La agregamos, porque nos gusta su relación con Chile, ya que con su obra recorre distintos lugares del territorio nacional”, señala.

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Momento de pausa: La arquitecta Soledad Johnson buscó crear un espacio de relajación, silencio y descanso en este baño inspirado en la Mid century modern, una tendencia estética desarrollada a mediados del siglo XX en donde destacan los acabados sencillos, funcionales y con formas geométricas. “Lo quise enfocar a un público mixto que busca un momento de pausa. Para lograrlo me ayudé con los colores pasteles que entregan tranquilidad”, explica Johnson. A nivel de ambientación, generó un espacio central gracias a la tina que también toma elementos de la cultura vintage. El diseño textil de la pared principal estuvo a cargo de la artista visual Serena García, las cerámicas las hizo Francisca Gaete y la iluminación es de Interlight.