Pero ahí está ella ahora, en una gira internacional de 80 días en los que recorrerá el mundo, luego de que el gobierno de Castro autorizara su viaje fuera del país, en una decisión tan histórica como impensada. La bloguera se estrenó tuiteando desde Brasil, la primera estación de su largo periplo. “Ya siento el olor de la libertad”, escribió en las redes sociales, poco antes de aterrizar en el aeropuerto de Recife. Es el sino de los tiempos. La apertura, tarde o temprano, termina por establecer sus códigos. Y de eso parece que ni la Cuba de los Castro se salva.