Ha pasado más de un siglo y son pocas las que le llegan a los talones a Mae West: pícara y subversiva.

Pilucha. Con la lengua afuera. En posiciones sexuales. Golpeando a enanos en el trasero. Rapada. De esa manera la ex Disney Miley Cyrus quiere olvidarse de que fue estrella infantil para reinventarse como chica mala ante el mundo. ¿Original? Para nada. Ya muchas se han sacado la ropa y se han lanzado como seudoninfómanas en pro de una revolución maquillada con un brochazo de feminismo.

Me cansa. Mucho. Especialmente cuando una suma años y ha visto a verdaderas rebeldes en la industria que le dan cancha, tiro y lado a esta niña chica de factoría Mickey Mouse.

Imposible sacar del mapa a esta estrella juvenil cuando una ‘prende la tele’ o hace click en internet y aparece algún ‘escándalo’ nuevo. Me cansa. Mucho. Especialmente cuando una suma años y ha visto a verdaderas rebeldes en la industria que le dan cancha, tiro y lado a esta niña chica de factoría Mickey Mouse.

Me escucho y sueno como mis tías abuelas. Pero ellas, nada de mojigatas, me hicieron conocer a una de las pioneras en lo que es provocación: Mae West. Locas como ellas solas, junto con mi mamá la imitaban y me decían cuáles eran sus películas.
Todo calza. Cyrus me hizo recordar a West, le agradezco que me trasladara a la nostalgia y a darme cuenta que recientemente se celebraron 120 años del nacimiento de esta adelantada. Verdadera pionera.

Una platinada con calle. De pasado en el vaudeville, cruzó al reino de Hollywood, donde estaban las impolutas. Ella, chica, redondita, cachonda y cuarentona se paró al lado de las actrices de imagen perfecta. Y se hizo su lugar en un segundo. Venía de vuelta.

¿Se tuvo que desnudar? No. Sólo habló. ¡Y cómo habló! Meritorio en una época –primera mitad del siglo XX– donde la censura estaba en su peak. En que las mujeres generalmente estaban en la casa.
Su frase más famosa dice: “Cuando soy buena, soy muy buena. Pero cuando soy mala, soy mucho mejor…”. Ese tono marcaban los diálogos de sus películas y quedaron grabados en piedra no sólo para los fans, sino que para la historia del cine.

Cuando soy buena, soy muy buena. Pero cuando soy mala, soy mucho mejor…

Ella soltaba ese tipo de comentarios fuera de pantalla. Repasar sus entrevistas es una delicia; con sus declaraciones de amor incondicional hacia los diamantes y no tanto para los hombres… que abundan en su currículum. Rebelde, pícara y con encanto. No acepte imitaciones.

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