Estrenada originalmente en el teatro The Place de Londres, cargada de buenas críticas, Cambio de piel, el nuevo trabajo de Natalia García-Huidobro (1975), hija del actor Cristián García-Huidobro y la bailaora de flamenco chilena más reconocida del mundo, hace una especie de viaje a la semilla, plantándose sola en el escenario, acompañada únicamente de cante, guitarra y percusión.

“Quise probarme a mí misma y llevarme al límite de sostener sola un espectáculo. Es un tremendo desafío”, explica Natalia sobre la concepción de este show, que es el resultado de una residencia artística en Montehlon, Francia y donde logró plasmar un viaje íntimo en el que reina lo instintivo. Allí, en ese aislado castillo francés, aparecen sus contactos con los animales, que podrán verse en sus movimientos en el GAM, donde será acompañada por La Típica, la compañía que García-Huidobro dirige y en donde participan los músicos Claudio Villanueva (guitarra y dirección musical), Marcelo Montero (percusión), Francisco Delgado y Julián Herreros (cantantes).

Patiperra impenitente, Natalia se sumergió en esas ideas, además de los quiebres que ha provocado en su vida el dedicarse a esta profesión para terminar con Cambio de piel sobre el escenario.  “Es una metáfora del hombre animal, básico e intuitivo, con el fin de cambiar de piel, sacarse capas y encontrar al ser esencial”, cuenta.