El country es uno de los movimientos musicales más populares en Estados Unidos, algo así como la “cueca gringa” si pudiéramos definirlo de manera rápida. Sin embargo, su expansión por el resto del planeta no ha tenido el éxito de otras expresiones culturales surgidas en Norteamérica.

Nuestra cercanía con el country tampoco es muy generosa, pese a nuestra verdadera obsesión por adoptar todo lo que se etiquete bajo el concepto Made in USA, no hay gran popularidad de esta música en Chile.

Quizás la actuación de John Denver en el Festival de Viña del Mar de 1985 se marque como un hito del encuentro con esta cultura, pero no tuvo la trascendencia evangelizadora que alcanzó por ejemplo, el Hip Hop.

Kenny Rogers, Kris Kristofferson y Dolly Parton, son algunos de los exponentes del country pop que pudimos conocer gracias a algunas actuaciones o series que vimos en la televisión de los setenta y ochenta.

Con la llegada de los últimos suspiros del siglo XX, el country vivió un interesante proceso de Cross-over con la música pop, la irrupción de la cantante Shania Twain con su álbumes The woman in me y Come on over, permitió que el estilo peleara mano a mano los primeros lugares de los ranking de popularidad. Un auge que incluso le permitió a la cantante participar del show de medio tiempo del Super Bowl.

Al comenzar el nuevo mileno, el country tuvo un mayor crecimiento en las listas de popularidad, gracias a la irrupción de cantantes como Carrie Underwood, Taylor Swift y del trío Lady Antebellum.

Hace algunos días Lady Antebellum lanzó al mercado su nuevo disco llamado Golden. Es el reencuentro de la banda con sus seguidores tras los superventas Need you now (2010) y Own the night (2011), con los cuales cosecharon siete Grammys en 11 nominaciones.
Golden sigue la línea de sus predecesores con un sonido pulcro y agradable, en el cual nuevamente las voces de Charles Kelley y Hillary Scott se mezclan de manera perfecta. Un matrimonio vocal donde uno y otro también destacan por separado cuando corresponde. Antebellum es una ecuación perfecta porque Dave Haywood quien pareciera tener un rol más secundario cumple un papel fundamental en la composición y el apoyo vocal.

Escuchar a Lady Antebellum es un verdadero deleite porque no cansan, no distraen, se disfrutan en cada canción como la mejor créme bruleé . Transitan por temas muy comerciales como los primeros singles Downtown y Goodbye town  a la balada como en  It Ain’t Pretty y Golden.

Hay pasajes de gran nivel como Better Man, donde Kelley se luce o Long Teenage Goodbye una clásica road song, como para oírla una y otra vez mientras manejamos. Lo mismo la dulce Can’t stand the Rain.
En síntesis, un trabajo equilibrado y que nos regala lo mejor de Lady Antebellum y de este nuevo Country Pop que ya habíamos disfrutado en sus hits ya clásicos Need you now y Just a kiss.

Los propios músicos dijeron que la química en la grabación fue especial, principalmente por el momento que vive la banda, ya que Hillary espera a su primer hijo, lo que obviamente condicionará las actuaciones del grupo, varias de las cuales ya fueron canceladas.

Ojalá tengamos la oportunidad de tenerlos de visita en nuestro país el 2014,  porque créanme que verlos tocar en vivo representa otra dimensión para apreciar la química de sus integrantes. Una banda muy interesante para seguir descubriendo como una alternativa a los estilos que hoy dominan el mercado.

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