Entre los cielos más azules del mundo, temperaturas que calan los huesos, glaciares milenarios y el sonido desolador del viento que avanza a varios kilómetros por hora se encuentra Svalbard, el archipiélago noruego ubicado en medio del océano Glacial Ártico y uno de los destinos imperdibles para este 2015 según la revista Lonely Planet.

Descubierto por los vikingos hacia el siglo VII, Svalbard —orilla fría, en noruego— está compuesto por varias islas, pero sólo tres de ellas están habitadas: Spitsbergen, Isla del Oso y Hopen. Allí viven más osos polares que personas y su población total no supera los 2 mil 800 habitantes. Pese a encontrarse tan cerca del Polo Norte, el archipiélago tiene un clima relativamente agradable en comparación con otras zonas a la misma latitud. En Longyearbyen, la temperatura media varía entre los -14ºC en la estación fría y los +6ºC en verano. Durante el invierno, las temperaturas oscilan entre 20 y 30 grados bajo cero, siendo esta zona conocida como un “desierto ártico”, con precipitaciones anuales de 200 a 300 milímetros.

Aunque su territorio casi virgen está cubierto en su mayoría por glaciares y extensiones nevadas, lejos de ser un lugar remoto del fin del mundo, Svalbard presenta una naturaleza extrema, y paisajes escalofriantes: cerca del 65% de la superficie del archipiélago está formado por áreas protegidas, incluyendo tres reservas naturales, seis parques nacionales y quince santuarios de aves, además de presentar uno de los espectáculos más impresionantes que puedan verse en el universo: la aparición de auroras boreales.

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Festival de luces polares

Es un fenómeno al que no muchos tienen acceso. Las auroras boreales se forman a partir de explosiones  solares que lanzan enormes cantidades de partículas desde el sol al espacio. Estas nubes de partículas viajan por él y cuando entran en el escudo magnético de la Tierra, son atraídas hacia un círculo que rodea el Polo Norte magnético, donde interactúan con las capas altas de la atmósfera. La energía que se libera da forma a las auroras boreales. 

Esta maravilla natural ocurre en los polos y para apreciarla se requieren de cielos oscuros y despejados en la noche, además de actividad solar necesaria. Aun así, no hay manera de asegurar su aparición, pero se sabe que la mejor temporada fluctúa entre septiembre y marzo. Su nombre proviene de la diosa romana del amanecer, Aurora, y de la palabra griega Bóreas, que indica el norte. Al presentarse, sus colores verde  fluorescentes, rosado y violeta bailan de manera intermitente en forma de cortina o como un tornado de luz tenue por minutos, e incluso horas. En su mayor esplendor, la aurora muestra una explosión final durante uno o dos minutos en forma de corona y luego termina de golpe, desapareciendo por completo sin reverencias pero sí con muchos aplausos de parte de los espectadores.

Además de tener vaticinado uno de los años con más pronósticos de auroras boreales, este 2015 también tendrá sorpresas para la lejana Svalbard. El 20 de marzo sus visitantes podrán apreciar un eclipse total, donde la luz del sol desaparecerá por completo durante unos minutos cuando sea opacada por la luna, fenómeno que tiene su próximo avistamiento en 11 años más.

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Curiosidades árticas

Además de los avistamientos nocturnos, Svalbard ofrece diversas actividades diurnas para sus visitantes: recorridos en kayak, excursiones por las islas, paseos al glaciar Austfonna —el tercer casquete de hielo más grande del mundo—, safaris en moto de nieve o en trineo de perros, surf, ciclismo, rafting y senderismo por montañas extremas. Para los más tranquilos, también está el museo ubicado en Longyearbyen, un moderno y pintoresco pueblo con hoteles full equipados, una arquitectura acogedora rodeada de casas bajas y coloridas, elegantes restoranes, discotecas, concesionarios de autos, hospitales, iglesias, muchos bares y tiendas libres de impuestos. Todo en pleno círculo polar. 

Debido al alto desarrollo del turismo en los últimos años (la actividad más rentable de la zona, junto al cobre y la investigación), la isla vive el renacimiento de su capital, Hobart, ahora abierta al mar. Con un ambiente muy animado —hay festivales y mucha actividad cultural— para recibir a los turistas, este año también se inaugurará el segundo tramo de la ruta Three Capes, un itinerario natural de 35 kilómetros que comunicará Denmans Cove con Cape Hauy y que permitirá ver los imponentes acantilados del Parque Nacional Tasmania. 

Lleno de curiosidades, a un par de kilómetros del centro se encuentra el Banco Mundial de Semillas, un búnker subterráneo construido para soportar terremotos y bombas atómicas que protege la biodiversidad de las especies comestibles del planeta en caso de que ocurra alguna catástrofe. Unos metros más allá está el cementerio que aloja unas pocas tumbas y que hoy no cumple otra función más que cobijar a los muertos enterrados hace más de 70 años que no han vuelto a recibir compañía. 

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Hace ya varias décadas científicos desenterraron cadáveres de marineros que habían muerto y estaban en perfecto estado de conservación a causa de la enorme capa de hielo que cubría y rodeaba los ataúdes. Al oír esta historia y confiados en la criogenización —el método por el cual se somete una persona a condiciones de frío intenso con el fin de preservar su cuerpo en condiciones para ser reanimado en el futuro—, no fueron pocos los que emigraron queriendo ser enterrados para alcanzar la inmortalidad. Fue un verdadero fenómeno, al punto que las autoridades locales debieron prohibir seguir enterrando a los muertos. Incluso más, previendo la mortalidad, decretaron que todo enfermo o discapacitado en las islas debe tomar un avión para tratarse en otro lugar y no morir ahí. Si alguien llega a fallecer en las islas, su cadáver es enviado de vuelta vía aérea. Por eso, si es usted un fanático de la aventura, de los lugares nuevos y extremos, de los fenómenos naturales, y si no le teme al frío ni a los osos polares, entonces hágale caso a los expertos recomendadores de Lonely Planet y visite el archipiélago de Svalbard. Eso sí, recuerde comprar un pasaje de vuelta antes de enfermarse y anotar bien la dirección en donde vive, así se asegura de que las autoridades lo devolverán donde debe estar si es que llega a estirar la pata en unas islas tan particulares.